1. Sin contrato


    Fecha: 18/05/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hard Ellioth, Fuente: CuentoRelatos

    ... comencé a moverme despacio, de afuera hacia adentro, y así constantemente. Sus jugos bañaban mi verga y le daban la libertad de explorar esos terrenos hasta ahora escondidos para Sonia.
    
    Sus piernas se enrollaron alrededor mío, y con mis brazos levanté sus caderas para ir más adentro, nuestros cuerpos se volvían uno sólo cuando mis bolas chocaban con los labios de su vagina - ¡Ellioth, cógeme! - Me decía entre gemidos ricos. Ahora ya estábamos empapados en sudor y el movimiento de nuestros cuerpos desencadenó en mi hembra un intenso orgasmo, haciéndola temblar, convulsionar en su segundo clímax, ordeñando con sus contracciones mi caliente verga. La besé, ella llevó sus brazos alrededor de mi cuello y mordimos nuestros labios. - Lo haces muy rico - Me dijo emocionada - Sabes coger a una virgen, me encantas, eres como un toro dentro de mí.
    
    La testosterona en mi sangre estaba a desbordar, la tomé y la puse encima mío, que me montara, ella comenzó a moverse, parecía que el entrenamiento del gimnasio le había servido de algo, pues sus caderas eran fuertes aunado a su apretado coño que me exprimía sin parar, - ¿Te gusta chiquita? ¡Me vas a sacar la leche mami! - Le decía - ¡Aaaah! - Gritaba - Me encantas bebé, estas bien buena - Le susurré entre mis gemidos y le mamé las tetas. Mi verga estaba en el paraíso dentro de Sonia.
    
    Podía sentir como ...
    ... mis entrañas hervían, mis testículos se habían endurecido y agrandado, y sentía como si una explosión inminente dentro de mi fuese a dar lugar, no había duda, estaba por venirme. Entonces, para hacerlo más placentero, comencé a moverme de manera más violenta y fuerte, pasé mis brazos por debajo de los suyos de tal manera que mis manos se apoyaran en sus hombros para empujarla hacia mí, mientras yo la penetraba, ella me sujetó aferrándose a mis piernas. - ¡Ellioooth! - Gritó y la besé en la boca metiéndole la lengua hasta la garganta ahogando nuestros gemidos, le di la última estocada a su coñito peludito, con lo cual pude sentir que toqué la entrada de su útero, la apreté contra mi cuerpo y ella hizo lo mismo conmigo, tembló, su espalda se arqueó, sentí su coño apretado succionarme, mis nalgas se endurecieron, mi abdomen comenzó a contraerse de manera involuntaria, los jugos de Sonia empaparon mis bolas... los músculos de mi verga se hincharon y en su interior comenzó a atravesar mi espesa y caliente leche a chorro, exploté, y mi semen salió disparado, quizá, con intenciones de embarazarla, 1,2,3,4,5 chorros de mi orgasmo, que quedaron contenidos en el preservativo por suerte. Temblamos, sudamos, mi lengua y mi verga dentro de ella, como ella me lo había pedido, como en la fantasía más rica de una mujer virgen, completamente dentro de Sonia... 
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