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¡Quiero más!
Fecha: 18/05/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: Soledad2010, Fuente: CuentoRelatos
Ya hace tres meses que mi marido se entero que es un cornudo, lo consintió creyendo que fue una aventura de verano, (ver confesiones de mi tía Clara), pero como les prometí me veo en la obligación de contarle mi historia con mi sobrino (25). Pase tres días de reproches mutuos sobre nuestra pareja, por poco el único culpable era el, como nos habíamos contactado en clave, llamo Tony (TOMAS) a mi marido y le pidió si le prestábamos la casa de la playa para el y unos amigos, me pregunto (mi marido) si yo no tenia ningún problema, le dije muy suelta que no, pero que la dejaran limpia y que nos visitara. Eso le trasmitió y otra vez se fue a Buenos Aires, hasta el lunes no venia, era Miércoles, me fui a mi ginecólogo en Punta a controlarme el DIU, ansiosa espere la hora para comunicarnos en un chateo privado, si bien habíamos tenido una relación, la misma fue realmente circunstancial y nos quedamos con ganas, de decirnos piel a piel como seguir esta aventura, esa noche con las camaritas practicamos el sexo virtual hasta acabar ambos en un frenesí de masturbación, el jueves llego en el avión de la mediamañana, no pudimos contenernos y fuimos directamente a la casa de la playa, el sol picaba , pero la temperatura era agradable, abrimos la casa, hicimos tres camas , la matrimonial fue la última, pusimos en funcionamiento la cocina, el termotanque, la casa fue tomando vida, como el agua todavía estaba fría no nos duchamos, pero fui yo la que se desnudo para ponerme la malla, esa ...
... que me había regalado mi cuñada, bien excitante, cuando fui al otro cuarto, con un recato nada acorde a lo pactado, el entro desnudo, su falo parecía una espada que sobresalía de su cuerpo, largo y flaco, esto último les puedo asegurar que era una ilusión provocada por la longitud del mismo. Mirándome, me indujo a que se lo mamara, nunca lo había echo con el , me extrañe de sentirme tan sumisa y entregada, lamiéndolo, lo degustaba en cada milímetro, el músculo más se endurecía, al llegar al glande, lo besaba con la punta de la lengua tomaba ya su jugo preseminal, salado, rico, me lo introduje acunándolo con mi lengua, mis labios lo succionaron hasta que sentí por medio de la presión de sus dedos en mis hombros que estaba pronto, el chorro de semen, se deposito en mi garganta, lo trague, su gusto neutro se diluye en la pasión de lamer esa barra y secarla totalmente. Ambos estabamos a pleno y preparados para una jornada inolvidable, me levanto hasta que lo abrace con mis piernas y lo bese, su lengua jugaba dentro de mi boca alternando con la mía , me llevo a la cama en el borde levante mis piernas y mi almeja, vagina como quieran llamarla succiono ese largo y no tan flaco falo, parecía que me llegara a la garganta , un juego de penetración profunda y un saca levantando un poco para arriba me hicieron acabar , me tomaba los pechos y le pedía más y más, en ese momento me decidí a secarlo y que no dejara en su cuerpo semen, ni liquido protástico alguno, cansarlo, acabarlo ...