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Confesiones del Padre Arturo: El orfanato 5
Fecha: 27/05/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: PadreArturo4, Fuente: SexoSinTabues
... comienzo esperaba en mi oficina la llegada de los niños muy ansioso por conocer a quienes en mi mente tenía como las pequeñas "candidatas" a fin de reemplazar a mis niñas. Durante el examen traté con neutralidad a los niños aunque a veces a los mayores les hacía ciertas preguntas sobre el orfanato y las niñas. Fui muy sutil a fin de que alguno no me delatara frente a las monjas y además si lo hacían podía dar la excusa de querer relajarlos durante el chequeo. Esta información me servia bastante ya que deseaba conocer algunos detalles que a veces a las monjas se les pasa por alto. Con las niñas fui muy cuidadoso pero también buscaba a la más ideal que pudiera reemplazar a Anita. Entre ellas estaba, por ejemplo, Cindy quien me seguía seduciendo a sus 7 añitos pero me mostré cauto a fin de evitar que se incomodara y me delatara, motivo por el cual la trate con neutralidad y luego del chequeo la deje ir. También debo decir que con el tiempo y luego de disfrutar de varias niñas había comenzado a “refinar” mis gustos y me hacía exigente al momento de escoger alguna niña que me interesara. Sabía que a diferencia del colegio parroquial en el orfanato sería difícil encontrar niñas que me interesaran. Sin embargo las probabilidades por más crueles que sean siempre dejan una mínima posibilidad a la cual me aferraba. Y si tu universo es grande como el orfanato que esta lleno de niñas esa posibilidad puede no ser tan remota. Solo requería de al menos una que cumpliera con todas mis ...
... expectativas y fuera accesible. Pasaron varias por el tópico y aunque muchas no levantaron mi atención y luego de hacerles el chequeo debido las dejaba ir, por fin logré encontrar a la candidata perfecta para esta ocasión. Al pedirle que pasara para entrar a mi oficina me atrajo su rostro delicado y tez clara, cabello negro no muy largo pero que le llegaba hasta el cuello, además llevaba solo un vestido celeste con adorno de flores muy común como la ropa de los demás huérfanos. Era de estatura normal para su edad y delgada. Esta combinación me gusto ya que no me atraían tanto las niñas muy delgadas y peor aún las gorditas. Era de esas niñas que destacaban por no parecer que fuera criada en un orfanato desde muy pequeña sino por haber llegado hace poco debido a circunstancias que en ese momento no conocía. - Pasa por aquí, pequeña. - digo señalando mi escritorio mientras cerraba la puerta. Ella avanzó hacia donde señalaba dandome la espalda finalmente y fue en ese momento que quede en shock. No podía creer lo que veía. Ese vestidito corto y algo apretado para su talla me dejaba apreciar con total nitidez unas nalgas de mujer que se marcaban a través de la tela. Ni siquiera Anita tenía ese equilibrio entre una cinturita de avispa, una espaldita curveada de la cual luego nacerían ese par de nalgas turgentes y bien paradas. - Pero que preciosa niña ha venido a visitarme. ¿Cómo te llamas?- le saludo efusivamente luego de recuperarme de la impresión. Me siento en mi escritorio. -Rebeca. ...