1. MI MARIDO Y UN AMANTE


    Fecha: 30/05/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    Todo había pasado en un par de años; casamiento y la muerte de mi suegra. Mi marido tiene un trabajo de traslados y eso hace que quede algún que otro tiempo sola y tantas otras convivimos un par de semanas para luego separarnos. Tengo 23 años soy trigueña, cabello negro hasta los hombros, sonrisa constante de mediana estatura y un cuerpo no voluptuoso pero no me falta nada; diré que medidas casi perfectas excepto la cola que debe de pisar los 100. Al quedar solo mi suegro en su casa de su pueblo natal y aceptando la sugerencia de mi marido estuvimos un tiempo largo hasta convencerlo de que viniera a vivir con nosotros en el departamento del fondo, quedando espacio para sus huertas y gallinas y contando con un centro de jubilados a unas 8 cuadras de la casa. Tiene casi setenta y se mantiene erguido tal vez por su condición de persona delgada y alta. Todo transcurrió normalmente dejándolo hacer su vida, si quería cocinarse allá el o también con lavarse la ropa y otros menesteres. Para mí no dejaba de ser una compañía y para mi marido una tranquilidad cuando su condición de corredor lo hacía ausentarse. Después de un tiempo en que estábamos solo me preocupó no verlo un par de días y me acerqué a su vivienda para investigar. Golpeé la puerta y me dijo que pasara; estaba sentado a la mesa con los dedos entrelazados y un gesto amargo en la boca. Cuando le pregunté si le pasaba algo me dijo que empezaría a empacar sus cosas que se iba. Contesté que era normal que a los 3 o 4 meses ...
    ... extrañara su hábitat pero que ya pasaría y casi inmediatamente me dijo que no era ese el problema. -Entonces qué?- interrogué mas que curiosa. Se paró y me dió la espalda contestandome que era por mi que se iba. -Que hice mal?- dije parándome Sin dejar de darme la espalda y mirándome de reojo contestó- Solo voy a decirlo una vez; hace rato que te miro como mujer. es un disparate lo que me gustas y no debo sentir eso ni quiero sufrir. No supe que contestar y solo me paré y salí poco menos que corriendo. Estuve todo el día furiosa y desorientada; se me había rota la familia y en el fondo lo tildé de atrevido compadeciéndome de su finada esposa. A la noche no podía más con mi enojo y decidí aclarar las cosas antes de que se fuera. Había salido en bata y pantuflas y después de golpear entré sin esperar permiso. Estaba armando un paquete en la mesa y me pareció como vencido. -A que vinistes? a retarme porque a esta edad y situación me gusta una mujer como vos?. No estoy confundido ni es sensación de soledad, me gustas porque sos una mujer espectacular, todo los hombres del barrio te miran deseándote y las mujeres te envidian. Me bajó algo la ira y me acerqué con algo de compasión y ternura poniéndole una mano en el hombro le hablé dulcemente. Me halaga pero entende que no puedo aceptar algo así. Me tomó del brazo para llevarme hasta un espejo grande y me paró frente a él: mirate. mirá que hermosa mujer, tus cabellos negros tu sonrisa perenne tu boca fina y sensual y un cuerpazo ...
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