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Destino equivocado
Fecha: 02/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Dany, Fuente: CuentoRelatos
... embriagante perfume que le embotaba sus sentidos, produciéndole una incontrolable lubricidad. —Lo has conseguido —le decía al hacendado—, ¡deseo con todas mis ansias que me poseas!, ¡quiero ser tuya en este instante! Tómame… haz conmigo lo que quieras. Entretanto, ella comenzaba a desnudarse desatando las cintas anteriores de su vestido, dejando libres sus turgentes pechos; pero el hacendado la tomaba de la mano y la llevaba hasta la ribera de un río, al lado de los vainillales, donde el aroma del ambiente exacerbaba la lujuria de ambos. Luego se tumbaban sobre el pasto y hacían el amor de todas las maneras imaginables. Cuando Marisol se despertó, pronto tomó conciencia de que estaba desnuda, y que una de sus manos masajeaba su entrepierna, mientras la otra acariciaba sus propios pechos. En el exterior, el sol anunciaba que el nuevo día había llegado. Tomaron el desayuno juntos, y luego, cuando hubieron terminado, se quedaron un momento sentados decidiendo qué lugar irían a visitar ese día. Marisol le propuso, entonces, a Joaquín, que fuesen a las ruinas de un convento. Marisol era, prácticamente, la guía turística; y a Joaquín le entusiasmó la idea. Esta vez no abordaron ningún “tuk tuk”, vieron el plano de la guía turística y decidieron ir caminando; el sitio no estaba realmente lejos y, además, esa caminata les permitiría conocer un poco más de aquella ciudad. Después de cancelar la tarifa para poder ingresar a lo que quedaba del convento, penetraron en él y ...
... se encontraron con unos amplios jardines producto, probablemente, de los conservadores actuales. Joaquín sacó su teléfono móvil con cámara de alta resolución y comenzó a fotografiar cuanta cosa le pareció interesante. Luego se introdujeron en un salón de lo que todavía permanecía en pie; y en el cual había unas gradas que conducían a lo que parecía que había sido el coro de una capilla. Después descendieron y se introdujeron por un pasillo bastante oscuro. Aquí, Marisol, que estaba un poco inquieta por el sueño que había tenido la noche anterior, y con la libido casi fuera de control, detuvo a Joaquín y se abalanzó sobre él, besó ardientemente y con fruición la boca de su compañero en un ataque de ansiedad erótica y, sin muchos miramientos, deslizó su mano derecha hasta la entrepierna de Joaquín diciéndole: —¡No sabes cuánto deseo tenerte dentro de mí…! Joaquín, ante aquel ataque de lujuria femenina desmedida, no le quedó más remedio que responder a aquella agresión deliberada de la misma forma pero, en ese preciso instante, se escucharon cerca las voces de otros turistas que, al parecer se dirigían a donde ellos se encontraban. Entonces, muy a desgano y contrariados, tuvieron que dejar aquel combate en el que estaban enfrascados para reanudarlo posteriormente en otro lugar, probablemente en el hotel. Continuaron viendo los atractivos turísticos del convento pero con las mentes obnubiladas por las anteriores acciones sicalípticas de ambos. Cuando salieron de las ruinas ...