Encuentros Familiares capítulo 1
Fecha: 04/06/2020,
Categorías:
Incesto
Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues
... cosita, mamá. —Ese es el chiste, querida —rio ella—. Anda. Ve a probarte las pantys que te compré. Lucy lo hizo, y salió del vestidor moviéndose con coquetería. Llevaba sus pequeñas bragas azules, que contrastaban muy bien con el color blanco de su piel. No tenía pechos, obviamente, así que la blusa que llevaba puesta le quedaba un poco holgada. Tenía unas piernas exquisitas para una nena de su edad. Iba a ser una chica alta, si es que la genética estaba de su parte. —Se ve bien —dije yo, terminando de abrocharme el sostén. La puerta del cuarto se abrió de repente y entró papá. —¡¿Qué?! ¿Esta es una casa de modelaje o qué? —su comentario hizo reír a mamá, que de inmediato fue a abrazarlo. Sus senos quedaron aplastados por su peso. Lucy también corrió hacia él y papá la levantó tomándola por las nalgas. Mi hermanita se agarró con las piernas al cuerpo de papá y le dio un beso de pico en la boca. —Papi ¿Me compraste el conejito que te pedí? —Anda a verlo, princesita hermosa. —¡Sí! —gritó Lucy y bajó corriendo por las escaleras. —¡Ponte pantalón! —gritó la voz de mi hermano Eric. Lucy le habrá respondido una grosería. Mi hermano entró, vio a mamá sin sostén, y salió de inmediato. Era muy tímido para ver el cuerpo de una chica. —¿Y a mí qué me compraste? —le pregunté a papá, caminando hacia él con las manos detrás de la espalda. Noté que, por un segundo, sus ojos se pararon sobre mis apretados pechos. Él sonrió y me acarició el pelo—. Sí, también te traje ese canario que ...
... querías. Anda a verlo. —¡Genial! —grité y salí en ropa interior. Se me había olvidado ponerme los jeans, pero cuando quise regresar, papá ya había cerrado la puerta y del otro lado sólo se escuchaban las risas de mamá. Al día siguiente salí a ver el trabajo que mamá había encontrado para mí. La familia Cortez vivía en un sitio apartado del pueblo, en una zona destinada para las casas grandes y de gente adinerada. Su hogar era amplio y sofisticado, con una fachada blanca y dos grandes columnas en la puerta. Ellos ya sabían que yo llegaba, así que cuando me vieron, se apresuraron a darme las indicaciones rápidas de todo lo necesario para cuidar de su hijo. Los números de emergencia estaban pegados en el refrigerador, y también me enseñaron la piscina y el cuarto de juegos. —Alex estará feliz de verte —dijo el señor Cortez—. Es un poco tímido con las niñas. Trata de no ponerlo bajo presión. —Oh… no debí traer minifalda —dije, mirándome las piernas. Mariana, la mamá, rio y me dio un golpecito en la espalda. Alex tenía doce años nada más. Yo le llevaba nada más tres de diferencia. Era un poco alto, delgado y con el pelo negro y ondulado. Estaba ocupado detrás de un Xbox y jugaba sin mirar lo que pasaba a su alrededor. —Tenemos otra hija, pero a ella no la cuidarás. Se llama Lucrecia. Llegará por la tarde. —¿Cuántos años tiene ella? —Veinte, pero ella sale a sus clases extra, así que de todos modos no tenemos quien se quede con Alex. —Cuidaré de ambos —bromeé, y el papá me despidió con un ...