1. Supertanque: Una historia verdadera


    Fecha: 09/06/2020, Categorías: Otras Categorías, Autor: Supertanque, Fuente: CuentoRelatos

    ... Que lo hagas de una puta vez.
    
    No me pudo aguantar la mirada.
    
    – Con el perro, no – afirmó en un susurro.
    
    – Estos católicos, siempre sacándoles la verdad a hostias. ¿De verdad pensabas que me iba a tragar lo de las presiones familiares?
    
    – No soy lesbiana.
    
    – Claro que no, tener fantasías con mujeres es lo más normal del mundo... yo las tengo continuamente.
    
    – Y mi novio no es gay.
    
    – Claro que no, solo un putero.
    
    – Si aún no ha cumplido los 18 años – me confesóindignada.
    
    – Madre del amor hermoso...
    
    – Es muy maduro para su edad – dijo ella convencida.
    
    – Y el hijo de no sé qué general... ¿Mucho mando?
    
    – Si claro... Imagínate, amigo íntimo de Pinochet.
    
    – Me da miedo preguntar, pero tú, ¿Exactamente quién eres?
    
    – Bueno, pues soy...
    
    Hija de general y nieta de general de los chungos chungos, pero chungos... En esta parte de la historia andaba yo acojonao perdió. No es lo mismo chulear a una chavala que te necesita, que chulear a una chavala hija de no sé qué general, amigo íntimo de Franco y Pinochet. Vamos, que estaba yo pensando en que follón de cojones me estaba metiendo mi puñetera bocaza, cuando me salta...
    
    – ¿De verdad crees que es gay?
    
    Me di cuenta de que empezaba a tomarse la posibilidad en serio.
    
    – No, creo que es un hombre de verdad y un verdadero católico de los de esperar a la boda y ...
    ... que no tengo ni puñetera idea de tu vida privada.
    
    – Has acertado con mis fantasías con las mujeres.
    
    – Todas las mujeres de esta sala han tenido fantasías con otras mujeres,seguramente contigo como principal protagonista. Yeso no las convierte en lesbianas.
    
    – ¿Los hombres tenéis fantasías con otros hombres?
    
    Ahora fui yo quien no pudo aguantar su mirada.
    
    – Yo no – confesé – No puedo hablar por los demás, pero yo no.
    
    – ¿Y cómo lo sé? ¿Cómo se si lo es o no?
    
    – Lleváis un año juntos, si no lo sabes a estas alturas.
    
    – Vale, pero...
    
    – Bien, cuéntame, que hacéis juntos.
    
    – Bueno, vamos al cine, al parque, a la iglesia, a la discoteca...
    
    – Ves, no es gay, nada gay.
    
    – No ha intentado besarme ni una sola vez...
    
    – Claro, sois católicos... Y ahora vamos a concentrarnos en el trabajo, y luego discutiremos el precio de las clases.
    
    – ¿Precio? ¿Nada de mamadas al salir de clase?
    
    No supe si estaba contenta o decepcionada.
    
    – Nada de mamadas – prometí entre dientes. – Nada de mamadas. Y ahora cuéntame, ¿Cuál es tu problema? – pregunte intentando sonar profesional.
    
    – Que no me entero de nada.
    
    – ¿De nada?
    
    – De nada – me reconoció avergonzada.
    
    – De nada – repetí con desesperación.
    
    Estaba preciosa y adorable. Y estaba completamente seguro de que si le volvía a pedir que me la chupara lo haría encantada... 
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