1. Somos una familia incestuosa


    Fecha: 14/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos

    ... polla que babea el semen y me pide que follemos.
    
    Joder, tengo que ir a la habitación de mis padres, pienso. Le robaré un condón a mi padre.
    
    -Ahora vuelvo hermanita.
    
    Regreso desnudo y con el condón ya puesto para no perder tiempo. Apoyo a mi hermana contra la nevera y la penetro sin más.
    
    -Ugh, gime ella.
    
    Empiezo a bombear. Lento al principio, saboreando como mi pene entra y sale de ella y como el condón roza sus labios al entrar y salir.
    
    La humedad de mi hermana y el condón hacen un ruido como de ¡blugh! al follar.
    
    Pum, pum, pum, resuena el culo de ella al empujarla contra la nevera.
    
    Nuestros gemidos van en aumento.
    
    -¡Ah, ah, ah! hermanito, que bien me follas...
    
    -¿Te gusta pequeña?
    
    -Si, si, si, mucho. Sigue así, así, asíii...
    
    Yo me agarro a la puerta de la nevera por arriba, mientras sigo bombeándola con ardor. La nevera tiembla y me hermana se corre por segunda vez.
    
    -¡Aaahhh! ¡Me corrooo! ¡Hermanito, me voy!
    
    Estoy durando mucho y no sé si mis padres llegaran pronto y nos pillaran. Aun así, disfruto mucho porque casi siempre me corro antes que mi hermana.
    
    Unos minutos más tarde estoy a punto.
    
    -Hermanita, agh, agh, me voy a correr.
    
    -Córrete hermanito. Suéltamelo todo dentro.
    
    Doy unos empujones más y me corro.
    
    -¡Aaah, aaah! ¡Me corrooo!
    
    Suelto en mi hermana unos chorros de semen que adivino enormes. Cuando termino, me salgo de ella y me quito el condón. Voy a limpiarme. Mi hermana se lava el chocho y cuando hemos ...
    ... acabado, mis padres vuelven del trabajo.
    
    Nos hemos sentado en la mesa del comedor simulando que estudiamos y que nuestros padres no sospechen nada.
    
    -¿Qué tal chicos? Pregunta mi padre. ¿Habéis comido ya?
    
    -Si Papá. Le respondo. Si tú supieras lo bien que hemos comido, pienso.
    
    Mi hermana me mira picara y seguro que ha adivinado mis pensamientos.
    
    Después de comer y recoger todo, mis padres se despiden. Van a echarse la siesta como todos los días. Solo que muchas veces la siesta se convertía en echar un polvo. Y este sería uno de esos días.
    
    Estoy en mi cuarto, tumbado boca arriba en la cama, cuando oigo como la cama de mis padres empieza a moverse. La habitación de ellos está junto a la mía y es lógico oírles.
    
    Ñi, ñi, ñi. Suena la cama. No sé si mi hermana puede oírles, porque su habitación es la siguiente a la mía y tampoco sé si estará durmiendo.
    
    Pego el oído a la pared y les oigo haciéndolo.
    
    -Ah, ah, ah, cariño, sigue así, así, más fuerte.
    
    -Querida, los chicos pueden oírnos.
    
    -No, no, tu sigue... sigue... no nos oirán.
    
    Parece que mi padre obedece porque la cama comienza a moverse más rápido.
    
    Pam, pam, pam. La cama se acelera y mi madre no puede evitar gemir más alto aún.
    
    -¡Ah, ah, ah! ¡Cariño! ¡Me corro!
    
    -Nos van a oír. Oigo que le dice mi padre. Pero parece que este tampoco puede parar, porque sigue empujando más y más fuerte y los dos terminan corriéndose con un grito.
    
    Todo se queda en silencio después de que acaben.
    
    No sé si mi ...
«1234...»