1. El Congreso 1


    Fecha: 24/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: kimbocat, Fuente: SexoSinTabues

    ... apuesta que él ni tan solo conoce. Abres la boca, él acerca sus dedos sucios de él y de ti, los lames, los saboreas, mientras gimes contenta y satisfecha al notar nuevamente su otra mano recorriendo lentamente tus pechos. Luisa antes de irse, recoge tu ropa, la mete en una bolsa de la basura y mientras hace tintinear tus llaves, las que llevabas en el bolso, te dice que además del veterinario también pasara por tu casa, dejara la ropa y tal vez coja algunos “juguetes” para ti. Vas a quejarte, a decirle que no…. Pero recuerdas el trato, y tan solo sueltas un leve mugido mientras mueves suavemente tu cabeza. Ella ríe y se va. Ya solos, Ricardo mira el reloj y contrariado te dice que tiene que salir, una cita de trabajo imposible de aplazar, así que habrá que buscar “un establo” donde guardarte. Y abriendo un armario que hay tras su mesa, te dice que aquel le parece un buen lugar, sumisa entras en él, apenas si cabes, notas como la llave cierra la puerta, te recuerda el maletero, doblada, con las patas levantadas, tus pies contra unos de los laterales del armario y tu cabeza pegada a la madera del otro lateral Agachada, con tu culo en el suelo, las patas dobladas, tus rodillas prácticamente encastadas en la parte superior del mueble, a oscuras, desnuda, inquieta a la espera de que alguien abra esta puerta empiezas a pensar, te excita y te asusta estar aquí, tus manos acarician tus patas, tu vulva, se empapan con los restos de la corrida de Ricardo, mientras tu corazón palpita ...
    ... nervioso, esperando que vuelva Luisa, o tal vez tu jefe. Medio adormecida oyes como se abre la puerta del armario, caes al suelo, a los pies de Luisa y Ricardo, te entregiras y de rodillas esperas, Luisa te muestra una inyección, mientras te dice que el veterinario ha comentado que, en tan poco tiempo, tendrán que ponerte una dosis cada doce horas en cada pecho. Tu asientes con la cabeza, ella agarra con fuerza una de tus tetas, mirando a Ricardo le pregunta si le apetece ser el quien te pinche, él duda, nunca ha puesta a nadie una inyección, Luisa le anima, notas el pinchazo, inexperto y brutal, te muerdes los labios, aprietas los puños, mientras el líquido entra en tu ubre, notas cada gota penetrándote, quemándote, lloras mientras Luisa comenta que es un producto especial, muy doloroso, pero tremendamente efectivo. Por fin sacan la aguja, intentas calmar el dolor con tus manos, pero una bofetada te hace bajar otra vez las manos, solo puedes llorar mientras un picor y un escozor insoportable se extiende por todo tu pecho. Ricardo levanta tu otra teta, y sonriendo a Luisa, le dice que ahora sea ella, quien practique contigo. Tu compañera de trabajo, ríe divertida y de un golpe ensarta la aguja en tu piel, chillas de dolor, mientras la mueve, la retuerce dentro de ti, se toma su tiempo antes de inyectarte el líquido, otra vez el dolor llena de lágrimas tus mejillas, te hace temblar y gruñir, y tras una eternidad, con la misma brutalidad con que clavó la jeringa, la arranca de ...
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