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Tanto reirme y al final....
Fecha: 11/07/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
Ando cerca de los 30 con un fisico de gym y masoterapia que sumado a mi larga cabellera azabache me hacen mas que deseable en cualquier ámbito. Tengo puesto jerárquico en una empresa y mi cola como senos son motivo de miradas y comentarios que van desde la admiración a la envidia por los diferentes sectores de la empresa. Soy una mujer muy capaz pero mi nariz "Cleopatra" mi andar de modelo mis piernas hermosas con mis ojos negros permiten que los ascensos logrados fueron sellados en sábanas como justificándose los ineptos. Cada tanto dejo el auto y lejos de pensar en un taxi me subo en horas picos en colectivos y trenes; podría tener el hombre que quisiera pero esa histeria que no se de donde viene de mezclar con el común para reirme de sus miradas libinidosas frente a alguien para ellos inalcanzables. Permito cualquier roce pero cuando siento una mano no he tenido reparos en plantarme con fiereza ante quien se atrevió a tocarme. Se han colocado detrás mío y con la pierna me han indicado que adelante la mía y así el "calce" es mas complaciente. Siento el calor de sus pantalones y como crecen las vergas rozando mis nalgas así como aprovechan el bamboleo de trenes o colectivos para restregarse mejor contra mi culo y piernas. he estado hasta rodeada por 3 tipos los cuales con las miradas se han turnado para los roces descarados y susurros a los cuales respondo con miradas fulminantes enfriando la situación. De polleras no permito un roce tan fuerte como de pantalones, cuando ...
... ando con los mismos prácticamente cogemos de vestidos y a veces el colmo de la maldad me lleva en trenes cerca de donde me bajo a ir al vagón de bicicletas donde van los mas ordinarios de ruta de viaje y allí los ojos de esos no tienen disimulo para nada y recibo "halagos" por mis labios ojete y tetas; hay noches que en casa me masturbo pensando en las cosas que me hubieran hecho. Pasó una vez que en colectivo sentí un roce que obedecía a lo casual que al arrime en sí, de reojo solo noté un pantalón algo gastado con zapatos mal lustrados y empujé mi cola buscando sus bragas. Cuando lo logré las mismas se apartaron y fastidiosa por mi fracaso en un momento de frenada me apoyé en su cintura quedándome allí y esperando ser correspondida como siempre fué. Una mano en el hombro me indicaba con una voz aguardentosa si podía correrme un paso adelante, me hice la que no escuchó y me afirme más. A los pocos segundos quedé apoyada sin reclamos y sentí como si bien no se refregaba no buscaba salir, pero cada tanto se alejaba y yo que estaba mas neurótica que nunca lo provocaba. En un momento me indico que bajaba y sin saber porque me dispuse a hacerlo yo también; quería sexo. Los dos en la vereda nos encaramos y ahí noté que andaría por los 60, tiraba a delgado poco pero suficiente cabello y si bien era gastado su traje estaba limpio. El estúpido me pregunto que quería, si lo confundía con alguien y que lo dejara en paz que no tenía plata. Te parece que necesito plata?- dije furiosa. ...