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Fascinada con mi nueva tía
Fecha: 03/08/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos
... cuarto, pretextando que había olvidado enviar un correo de su trabajo. Con mi madre fuera del terreno, Karen se desinhibió y metió su mano bajo mi blusa, me acarició muy rico por un rato haciendo que mi vagina se pusiera mojada. Mientras tanto, en el otro sofá, muy discretamente, la novia de mi hermano jugueteaba con la polla de Érick, debajo de la manta, con movimientos apenas perceptibles. Yo estaba disfrutando mucho de lo que Karen me estaba haciendo, pero me moría de ganas por tocarla, así que le dije -Creo que ya te cansaste ¿cambiamos?- ella me miró juguetona con sus hermosos ojos grises y asintió para luego cambiar de lugar conmigo y recostar su cabeza en mis piernas. Las tetas de Karen son dos grandes y firmes hemisferios coronados por unos deliciosos pezones rosados, que se endurecían al contacto con mis dedos cuando comencé a pellizcarlos despacito debajo del sostén de la guapa rubia que se quedaba quieta ante mis caricias mientras su respiración se agitaba. Terminó la película y parecía que ninguno de los cuatro quería moverse, era obvio que cada quien estaba muy a gusto dando y recibiendo las caricias ocultas bajo las mantas. En un momento, poco antes de retirarse, mi hermano y su novia se dieron un beso bastante rico que Karen y yo no pudimos más que contemplar, y yo casi envidiar. Cuando Karen y yo despedimos a mi hermano y a su novia que se iban para ir dejar a la chica en su casa, invité a mi guapa tía política a subir a mi recámara y ella aceptó ...
... -Claro, me encantaría conocer tu lugar más privado, aunque creo que ya lo he visto antes- me respondió y rió un poquito de su juego de palabras y luego agregó -Pero, oye, tendrás algo de beber, no importa si no tiene alcohol, pero si tienen alguna botella abierta, con gusto te acepto un trago- Fuimos a la cocina y serví un par de vasos con el whisky que mi papá habitualmente tiene en la casa y con vaso en mano subimos las escaleras; yo iba casi babeando ante la vista de las deliciosas nalgas de Karen enfundadas en un apretado pants negro, parecido a esos que se usan para hacer yoga. Ya en la planta alta, noté que mi mamá había cerrado la puerta de su habitación y se escuchaba el volumen alto de su televisión. Luego de entrar a mi cuarto cerré la puerta y me acomodé en una silla que tengo frente al tocador, mientras Karen se quedó sentada en mi cama y veía curiosa el espacio de mi cuarto, haciéndome preguntas como si de una niña pequeña se tratara. Yo seguía cachonda, bebiendo mi whisky mientras intentaba no lanzarme encima de Karen, quien al parecer estaba más interesada en saber de mi vida que en tener sexo. Así que me dispuse a llevar la conversación hacia donde pudiera sentirme cómoda y atacar, pero Karen se me adelantó. -¿Te puedo pedir un favor, Candy? Es un poquito loco, pero con tu mamá aquí al lado, prefiero preguntarte. -Claro, pídeme lo que quieras, yo encantada. Y por mi mamá no te preocupes, seguramente en cuanto termine lo que está viendo se va a quedar ...