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LA SANGRE NO ES NINGÚN LÍMITE
Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... empezó a mover y el pánico me entró de tal manera, que subí el cierre del pantalón a lo bruto, arrancándole algunos vellos de la verga. Sin duda se despertó, y se levantó abrumado y sin saber que pasaba. Pero a medida que se reponía del cansancio y el dolor, entendió que lo estaban manoseando. Se río como siempre. —Perdón tío, tenía curiosidad. Mi tío se bajó el cierre y se sacó los vaqueros, balanceando una verga repentinamente dura. —No pasa nada, mira, toca, cuanto y cuando quieras, nene. Javier se sacudió la verga para que esta se ensanchara más, colocó los dedos, el pulgar y el índice de la mano izquierda, en forma de anillo alrededor de la base del pene e hizo lo mismo con la mano derecha, debajo del glande. Estiró el pene para que la sangre comenzara a fluir y así conseguir una buena erección. Rápidamente escurrieron las primeras gotas brillantes y yo me corría de la emoción. Su pene blanco y rosado, aunque de unos tonos más oscuros que el resto del cuerpo, era delicioso. Me lo quería devorar con los ojos, y en mi boca apretarlo un poquito, para que me escupiera su leche. Era peludo, increíblemente peludo, de unos vellos dorados que se encendían con la luz dentro del auto, y brotaban desde todos lados, desde los muslos hasta el ombligo. No era un nene como su cara quería hacerle creer al mundo, su verga lo delataba, sus pelotas redondas y repletas de semen, no eran las de un nene. Era incomodo pero nos las arreglamos, no tardo en acostarse desnudo sobre mí y frotarse ...
... como un perrito contra mí. Sentía su verga peluda, húmeda y calentita sobre mi pene y vientre. Tan venosa y gruesa. Su mano grande, de dedos largos, apretaban mis bolas para subir a aferrarse a mi pene. Dolía por momentos cuando el prepucio bajaba descubriendo mi glande rosadito y este rozaba contra sus dedos. —Duele tío. Sus dedos comenzaron a empujar mi ano como queriendo entrar pero se limitaban a los mimos alrededor del orificio. Y entonces yo acariciaba sus nalgas apretadas y en la linea se percibían los vellos del culo. Tan durito como una manzana. El semen me salto del pito empapando nuestros vientres calientes. Y qué buen orgasmo tuve esa noche. Me besaba despacito para que pudiera aprender a corresponderle también, nuestras lenguas torpes pero decididas se encontraban y acariciaban mutuamente. Su cuerpo tonificado era caliente sobre mi piel de bebé, era un hombre precioso y era mío. No quería por ningún motivo que el momento se terminara jamás, pero alguien golpeó la ventanilla. Era un policía. —¡Bajen la ventanilla! El terror nos invadió, sobre todo a Javier que en cuestión de segundos ya estaba vestido. No sabíamos cuánto había visto a través de los vidrios oscuros. —Oficial, ¿qué se le ofrece? —Documento. —Estábamos descansando a mitad de camino, así nos ahorramos pagar por una habitación. —Documento del menor. —Es mi sobrino, Lucas. Vamos a visitar a su madre, mi hermana. —Bien, no hay problema, procure usar condón. Aunque no corre riesgo de embarazar a esa puta. ...