1. La Soledad de los LLanos (Capitulo 9)


    Fecha: 18/08/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Carlos Nagasaki, Fuente: CuentoRelatos

    ... protegía detrás de un árbol.
    
    -únete a mí, maldito asesino – exclamaba el Lobo.
    
    -te crees hombre de honor, pero no eres más que un matón cualquiera- gritabaAdolfo Villarreal.
    
    La desesperación consumió al muchacho. Sus pulsaciones cardiacas se revolucionaron de manera descomunal. No resistió un segundo más. Enseguida gritó ensordecedoramente para después despertar al instante. Estaba empapado, el sudor rondaba por su frente. Su respiración continuaba acelerada. Solo había dormido una hora sin embargo sintió pavor de volver a los brazos deMorfeo. Se levantó y apagó la fogata. Ensilló su caballo y prosiguió su camino aun entre la obscuridad de la noche.
    
    ***
    
    EL RINCÓN DEL ÉBANO OLVIDADO
    
    Don Pedro Ibarra cabalgaba junto con Ramón para realizar una transacción de ganado. Ambos trotaban lentamente mientras el Capataz hablaba de la difícil situación que vivían. Aprovechaba cada momento para instruir al joven sobre los negocios de temporada. Sin embargo, observó que su acompañante navegaba por el limbo. De inmediato le reprochó su falta de atención.
    
    -¿entonces me entendiste Ramón?-
    
    -si- contestó descuidado el segundo hermano.
    
    -¿haber que te dije?- cuestionó de forma retadora el Capataz.
    
    -¿este? ..yo, no… ¿este?-titubeó Ramón.
    
    -debes poner atención, ¿Que no te das cuenta que tú eres la cabeza de la familia ahora?-
    
    -¡como extraño a Luis¡- expresó un desilusionado hermano menor.
    
    -sí, lo se… ¡que equivocada se dio tu hermano!- respondió Don Pedro ...
    ... mientras azotó las riendas.
    
    Ramón no se sentía capaz de ser el sostén de la familia. No confiaba en su habilidad para administrar la hacienda. Su capataz le comentó que era inevitable la responsabilidad. Algún día tendría que hacerse cargo ya sea delRincón del Ébanoo de la nueva familia que formaría en un futuro. El joven continuaba confundido. No obstante Don Pedro le prometió que nunca los dejaría solos y pondría todo de su parte para alivianar las tensiones.
    
    -es que no sé qué hacer Don Pedro…… Juanito no me hace caso y Chelo menos-
    
    Expresaba decepcionado el segundo hijo de la familia.
    
    -Esa no es tu responsabilidad Ramón, ellos son huercos igual que tú, déjalos ser, solo vigílalos para que no anden haciendo travesuras- respondió el siempre ecuánime Capataz.
    
    -a Luis lo respetaban- comentó Ramón un tanto dolido.
    
    -le tenían miedo, tú eres más comprensivo, mira… tu preocúpate por llevar las cuentas bien nada mas-
    
    Ramón agradeció el comentario y le palmeó la espalda de Don Pedro.
    
    ***
    
    LA MAQUINA EN TIERRAS JAROCHAS
    
    Un pelotón de 50 hombres arribó a las costas del puerto de Veracruz. La población se mostró desconcertada por la llegada del convoy. Los observaban con asombro. Las camionetas se estacionaron fuera delGran Café de la Parroquia. Un lugar muy tradicional del puerto. Allí mismo preguntaron porEsteban García Courier. Los alegres veracruzanos describieron amablemente la manera más adecuada para encontrar a la persona solicitada. Al instante ...
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