1. (27) Los amores de Ana Etxeberría


    Fecha: 19/08/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: Mister Neron, Fuente: CuentoRelatos

    ... perder. Ya no tienes placa. Hey, no pongas esa cara. ¿Creías que no lo sabía? Me parece que me subestimas demasiado.
    
    -¿Y cómo te has enterado? No ha pasado ni una hora.
    
    -Qué pardilla eres. Cuando me conozcas mejor irás comprendiendo.
    
    -Joder…
    
    -No te lamentes. Has pasado de detective a puta en menos de una hora. Es una proeza.
    
    -Yo no soy una puta.
    
    -Eso lo tendré que decidir yo. Ahora eres mía y me perteneces. Tengo tu vida en mis manos y todo dependerá de lo que haga tu potorro. ¿Qué me dices?
    
    -Un coito solo.
    
    -Querida, no estás en disposición de poner condiciones. Yo ordeno y manejo, y si te digo que me folles diez veces lo harás, ¿estamos?
    
    -Vale.
    
    -Mueve el culo. Tengo ya las bragas mojadas.
    
    -Vaya, ¿te has vuelto recatada? Creía que llevar bragas era de pijas.
    
    -¿Cómo sabes eso?
    
    -Yo también tengo contactos –apuró la detective la copa de coñac y se bajó de la butaca.
    
    -Es por aquí. Sigue el movimiento de mi culo. Te lo vas a comer en cinco minutos.
    
    En efecto, el meneo de nalgas de Ana, la tuvo todo el camino hipnotizada. Edurne pensó que tendría prótesis o algo así, pero no. Era un culo natural y torneado. Edurne no le quitó ojo en todo el trayecto, incluso cuando entró en la habitación de Ana y ella se desnudaba con rapidez.
    
    -Venga, Edurne, a despelotarse –bajó Ana las persianas y dejando como único foco de luz la lamparita de la mesita de noche.
    
    Sin ninguna otra opción, Edurne se fue desprendiendo de la blusa, el sujetador y los ...
    ... vaqueros. Cuando se quedó en bragas, Ana se las arrancó de dos tironazos y la empujó sobre su cama.
    
    -Hey, ¿qué coño haces?
    
    Pero Ana contestó saltando sobre ella en un beso apasionado.
    
    Al principio, la reacción de Edurne era reacia, pero el aliento mentolado de Ana y sus besos frescos la animaron. Se revolcaron en la cama como dos perras en celo. De repente Ana estaba arriba, se revolvían, y Edurne estaba arriba. El instinto animal jugó un papel muy importante. Ana hendía su boca en la de Edurne hasta que colocó las piernas para realizar unas tijeras. Ambas empezaron a gemir frotando vulva con vulva. Espatarradas las dos en la cama con las piernas entrelazadas, el clímax no tardó en llegar. Ana agilizó el roce púbico metiendo más velocidad a las caderas.
    
    -Ahhhhh, coño… -se tumbó Edurne en la cama muerta de placer. Dejó el trabajo final a Ana y lo hizo fenomenal. Como si de una armonía vaginal se tratara, Ana se corrió y casi al unísono lo hizo Edurne. Una gritaba, se callaba, la otra gritaba, blasfemaba, y volvían a gritar juntas. Así durante dos minutos. Luego quedaron tumbadas exhaustas y sin desliar las piernas aún.
    
    -Qué hija de puta eres, Ana. Ha sido bestial –jadeaba Edurne a falta de respiración.
    
    -Esto no es nada, cariño. Puedo hacerlo el doble de mejor. ¿Quieres comprobarlo?
    
    -Espera, tengo sofoco.
    
    -Coge fuerzas mientras voy a mear. Cuando vuelva seguimos.
    
    -Eres fantástica, Ana.
    
    Ana se reincorporó para besarla. Esta vez Edurne no la esquivó ...