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Día uno
Fecha: 24/08/2020, Categorías: Gays Autor: Solrac96, Fuente: SexoSinTabues
... metía y sacaba de mi boca con mayor velocidad, mientras mi manos lo masturbaban por momentos, pasaba mi lengua por sus testículos y los jugueteaba, el escuchar los suspiros que producía conforme continuaba con el acto me ponía a mil y lentamente recorrí nuevamente aquel cuerpo para llegar hasta su boca, esta vez nuestros labios no solo se unían, nuestras lenguas fueron participes de glorioso espectáculo y con la adrenalina al mil él tomó mi miembro y lo masturbo como si de eso dependiera seguir respirando y sin soltarlo beso mi cuello. El sentir aquella lengua recorrer mi cuello y sus ligeros suspiros sobre el mismo me produjeron un espasmo que me hizo no poder contener mis gemidos y eso parecía excitarle, sentía que le daba poder y conforme más me retorcía él fue bajando lentamente hasta que llegó a mi pectoral y con ligeras mordidas y jugueteos de lengua en mi pezón, generaba más de aquellos gemidos que lo hacían subir de ritmo. Entre el éxtasis de sentir su cuerpo recorrer el mío no me percate que ya había llegado a mi miembro y lo introdujo en su boca y con ligeros movimiento de meter y sacar producía el mejor placer que había sentido en años, continuamos con nuestros juegos por algunos minutos hasta que se encontraba tumbado en la cama. Con una sonrisa risueña pregunte -¿qué me quieres hacer?- mientras con mi culo frotaba aquella verga que parecía estallar, él simplemente contestaba -lo que tú quieras- mientras sonreía y daba pequeños suspiros que me ponían al mil y sin ...
... pensarlo intente introducirlo, acto que fue fallido por el dolor que esto me produjo, al pasar un momento con el jugueteo de besar su cuello y frotar su verga con mis nalgas, decidí intentarlo nuevamente. Era notorio que era algo inexperto en el acto, pero eso no me contuvo y sin pensarlo lo introduje y con su ayuda logró entrar en su mayoría y entre suspiros de placer y dolor me fui acostumbrando y poco a poco moviendo, a pesar de que no tener experiencia comencé a moverme sin importar el dolor que eso me causaba, sin embargo, era más la calentura del momento y el morbo de hacer aquello de lo que nunca estuve seguro. Ver su cara conforme aumentaba la velocidad de movimientos me causaba placer y poco a poco el aumento el movimiento de su pelvis de una manera en que entró el resto de aquel miembro, provocando soltará un gemido de placer y a su vez propiciándole un golpe por el dolor que eso me produjo. No podía evitar la lujuria del momento y le pregunte –acaso te gusta cómo me muevo- por lo cual él me contesto –enserio no puedo creer que nunca lo hayas hecho- el escuchar esas palabras salir de su boca seguida de suspiros provocaba que mis movimiento fueran más veloces. Al paso del tiempo tome un descanso y fue cuando él tomó el control de la situación y me pidió ponerme en cuatro y poco a poco introdujo su miembro nuevamente, en verdad no sé cómo describir lo bien que me hizo sentir aquel acto; lo hacía de una manera en la que pareciera conocer mi cuerpo y sentir aquello que ...