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El Baldío y El Mirador. 5ª parte.
Fecha: 26/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues
... las imágenes de ese conserje que la batió de leche en ese mismo lugar, semanas antes, llegaban cómo una película a mi mente, así que le hice a un ladito su chonito azul cielo y me di a pasarle mi masculinidad, en esa abertura que manaba juguitos transparentes y con buena lubricación, le dije, ¿creo no aguantar mucho eh?, me dice échamelos en la conchita, mójamela, ahhhh, ahhhh, embárrala de tu yogurt, ahhhhh, ahhhhhhhhh, ¡mientras seguía pasándole mí glande inflamado!, ella alzó sus piernitas y ante mi vista sus labios exteriores se abrían cómo pétalos de un botón de orquídea, para mostrarme su tierna vulvita, rosadita y mojada de sus propios afluentes, ¡mi pene era invitado a saborear ese conducto que ya besaba su estrechez!, por lo que me di a presionar suave, le trataba de meter y lo retiraba, mientras Perlita sólo gemía muy quedo, apretándose su labio inferior de su boca con sus dientes, gracias a su buena lubricación y el precum mío, logre penetrar mi glande en ese estuchito de carne excitada, mientras un leve vaivén de cadera le hacía, sin sobrepasar lo poco metido en ella, ¡que era sólo mi glande invasor!, el que tenía alojado en su estrecha vaginita, la que en pulsaciones me brindaba un placer indescriptible, ayyy, ayyyy, ¡pequeños gritos continuos de su garganta llegaban a mis oídos!, ayyyy, ayyyyyyy, ya con eso, yaaa, yaaaa, yaaaaa, ¡pero mi excitación estaba en la cumbre de mi ser!, le di otro empujoncito y sin medir mi empuje, ¡me lleve su virguito!, ya que mi ...
... pene entraba y salía mojado de su sangre virginal, ¡que ya me había llevado en ese momento!, su calzoncito azul celeste por las pasadas se fue manchando de su escarlata sangre, sin que ella se diera cuenta, yo seguía dándole suave pero sin parar, el ardor que sentía así como el dolor se fue pasando, sus gritos se fueron convirtiendo en celestiales gemiditos, y después de unos diez a quince minutos, ella su caderita contrajo y entre quejidos y gemidos obtuvo un prolongado orgasmito que bajaba a la cobija que puesta estaba en esa loza fría, al sentir yo sus jugos bañarme el glande y el poco tronco metido, le di otro breve empujoncito que no sintió y acabe intensamente dentro de ella, ¡recuerdo que fue abundante!, ya que me decía arggggggg, quemaaaa, argghhhhhhhh, mi pancitaaaaaaa, ahhhhhh, ahhhhhhh, ¡todavía permanecimos unos minutos más unidos de nuestros sexos!, hasta que sólo por la flacidez mi pene salió y ella manaba de su interior mi venida copiosa acompañada de su sangre que festoneada se veía deslizarse a ese sarape saltillense. Ella sacó de su bolsa tipo “dora la exploradora”, un paquetito de kleenex, con los que se limpiaba su conchita, yo traía un poco de papel sanitario y me limpiaba igual, ya una vez que ella se había quitado todos nuestros fluidos acompañados del rojo carmesí que aún le fluía al exterior, me dice, sorprendida ¡¡me rompiste mi puchita!!, sí Perlita, yo te rompí la telita, ¿pues en qué momento fue, que ni sentí?, a, pues cuando alzaste tus piernitas y ...