1. Supertanque -2


    Fecha: 30/08/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Supertanque, Fuente: CuentoRelatos

    ... estas preparada
    
    Pasaron unos minutos y la chica seguía sin moverse.
    
    – Vale, de acuerdo. Me piro.
    
    – ¡No!.
    
    Me acerque a la puerta. Intento correr y se cayo de boca. Me descojone de la risa, no pude evitarlo.
    
    – ¿De qué te ríes?
    
    – De ti, ¿Te has hecho daño?
    
    – Sí, claro que me he hecho daño. Me he caído de boca y todo por tener los pantalones bajados.
    
    – No, te has caído por que has salido corriendo detrás de mi. Oye escucha, voy a ser sincero. Tú, para esto no vales. Eres demasiado puritana, demasiado reprimida y...
    
    Y mientras hablaba, para levantarse primero se puso a cuatro patas y luego se enderezo sobre sus rodillas. Sin manos en ningún sitio, esta vez. Era gloria bendita verla así.
    
    – O vaya.
    
    – No puedo levantarme más sin quitarme la ropa del todo y no sé si puedo hacerlo.
    
    – ¿Qué ha sido eso?
    
    – Qué si me levanto del suelo sin ropa, o me quedo así.
    
    Hizo el intentó de levantarse.
    
    – Que estupidez... No, ponte a cuatro patas como antes
    
    Y lo hizo. Me quede asombrado.
    
    – ¿Qué cojones esta pasando aquí?
    
    – ¿Es lo que tú querías, no?
    
    – Madre del amor hermoso.
    
    – No te vallas, por favor. Haré lo que me pidas
    
    – ¿Te beberás mi orina y te comerás mi mierda – silencio. – Entonces ya hemos terminado.
    
    – Sí – dijo justo cuando agarré la puerta.
    
    – Claro, ves vistiéndote que hemos acabado.
    
    – Lo haré
    
    – Sí, sí, ya te he dicho que te vistas.
    
    – Me la beberé y me lo comeré, pero por favor, no te alejes de mi lado.
    
    Mojé ...
    ... calzoncillos, tal cual. Así que hice lo que todo hombre hubiera hecho en estas circunstancias, quitármelos y dárselos a la chica para que los limpiaba con la lengua mientras pensaba un plan para salir del follón de cojones en el que me había metido.
    
    Una carrera acabada, otra a punto de terminar, miles de clases, cientos de miles de polvos (que más quisiera yo) y hay estaba, saliendo de una clase que literalmente me había cambiado la vida. La chica estaba a mi lado, íbamos cogidos de las manos. Después de que terminara de lamer los calzoncillos, fue cuando más o menos recupere el control de mi mismo, y la dije simple y llanamente que por hoy ya no podía más.La mire, me miró y nos quedamos como dos gilipollas mirándonos un rato sin saber que hacer, hasta que dije que nos vistiéramos y saliéramos de aquí.
    
    – Ahora tengo clase, y luego me voy a casa. Supongo que tu tendrás que hacer lo mismo.
    
    – Puedo llamar y decir que me voy a quedar estudiando un rato, si quieres...
    
    Era adorable.
    
    – Cuando te he dicho que no puedo más, es que no puedo más. No, si has terminado, marchate a casa y... Bueno, ambos tenemos que pensar en lo que ha pasado ahí dentro.
    
    Me beso (cada vez se la daba mejor) y me susurró al oído
    
    – Me masturbare pensando en ti.
    
    Me sonrió y se fue. Lo más bonito que me había dicho una chica nunca. O eso me pareció en ese momento.
    
    Bien, recapitulemos. Desde mi punto de vista solo tenía tres opciones:
    
    Deja a su familia y me caso con ella.
    
    Me ...