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Más allá de una fantasía con mi madre (Cap. 8)
Fecha: 30/08/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: andrewotero, Fuente: CuentoRelatos
... aceptó mi sugerencia. Salimos a tomar un taxi, pero creo que el frío de la noche hizo que ella se sintiera más mareada. Llevaba puesta mi chaqueta al igual que cuando llegamos. Pronto llegó un taxi vacío, al cual nos subimos, ella se reclinó hacia mí y puso su cabeza en mi hombro, yo la tenía del brazo para que no se cayera. —¿A donde los llevo?, preguntó el taxista En ese momento, deje volar mis fantasías y en ella le pedía al taxista nos llevase al motel más cercano, donde yo podría estar con Sofía y cumplir con mi deseo de poseer a esa hermosa mujer que me aconpañaba, o mejor pensaba decirle que nos lleve a casa y allí poder retomar la escena donde años antes en una situación similar no pude aprovechar. —Vamos a casa, le dije al taxista, mientras le dirigía por las calles. En cuanto llegamos a la casa, y ayudé a Sofía bajarse del taxi, lo hizo con dificultad, entramos a la casa y en varias ocasiones, casi se me resbala y estuvo a punto de caer. Para evitarlo, tuve que abrazarla de la cintura y sujetarla mejor, que bien se sentía esa cintura en mis manos, sentir su cuerpo apegado al mío, mi evitación viva en aumento. Si caminar estaba complicado, ¿cómo subiríamos las gradas?, la única solución sería tomarla en mis brazos y llevarla marcada, pensé. Le quité mi chaqueta, y le indiqué lo que haría y pase mi mano izquierda por su espalda mientras mi brazo derecho la tomaba por detrás de sus rodillas, le pedía me abrace del cuello para poder cargarla ...
... bien, ella obedeció sin decir nada. Sentir llevar su cuerpo de esa manera era muy excitante, mi antebrazo derecho sentía el peso y roce de sus piernas, se encontraba en una posición como sentada, mi mano la agarraba bien para que no se cayera. Su cadera colgaba a la altura de mi cintura. Mientras con mi brazo izquierdo rodeaba su espalda y bajaba hasta su cintura, para terminar sujetando sus caderas, la apegaba fuertemente hacia mí. Sofía recostaba su cabeza sobre mi hombro izquierdo mientras rodeaba con sus brazos mi cuello. No me importaba su peso, solo disfrutaba el instante de rodear con mis brazos su cuerpo y sentir sus formas, a la vez que su cabello a la altura de rostro me permitía apreciar su dulce aroma de mujer. Subir las gradas de una en una fue una odisea, no por su peso ni lo incomoda de la situación, sino porque para ese momento mi más que evidente erección no me permitía mover bien. Llegamos con dificultad al segundo piso, Sofía en ese momento levantó un poco su cabeza, como para darse cuenta donde estaba, me miró y yo hice lo mismo. Entonces ocurrió lo que nunca podría haberme imaginado, me dio un beso en la boca, un beso largo y delicioso, podía sentir la pasión que le ponía a sus labios, mientras con sus brazos se acercaba más a mi, nuestras narices de rozaban dulcemente y en eso, se detuvo y me dijo “te quiero tanto”, luego resbaló su cabeza en mi hombro para recostarse como antes. ¿Pero que estaba pasando?. ¿Era una clara invitación a pasarla ...