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La isla de los placeres mortales
Fecha: 31/08/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: reneamo, Fuente: CuentoRelatos
... mientras Ebba proseguía. -En las noches, por expresa petición de él nos juntábamos a los pies de un viejo roble ubicado bajo la ventana del dormitorio de Hanna, quien desde allí nos observaba sufriendo el martirio de la infidelidad de Verner teniendo sexo con su pequeña hermanita. -Querrás decir con la pequeña zorrita, le interrumpió nuevamente la morena. -Los encuentros si bien eran furtivos las primeras veces, a medida que se empezaron hacer rutinarios, me fui comportando cada vez mas desvergonzada; mis suspiros y gemidos durante el acto los hacía sin ninguna moderación, cada vez más descarada y bulliciosa por petición de Verner y luego por decisión mía. -Y en cada ocasión tú hermana los miraba desde su ventana, entonces eras desde ya una pequeña perrita, dijo con cierta seguridad Paula, como queriendo que Ebba le confirmara lo que le estaba narrando, a lo que nuevamente la rubia le negó la respuesta, prosiguiendo: -Ansiaba que llegaran estos momentos, cada vez que observaba la cara de dolor y congoja de Hanna iluminada por la mortecina luz de su lámpara de noche que se filtraba tenuemente, acompañándome en cada sesión de placentero sexo, que el insensible Verner me hacía sentir, llevándome hasta el cielo para luego venirme exquisitamente con sus íntimas caricias hasta saciarnos, consumiendo nuestras inagotables energías hasta casi no poder respirar. -Pero tú hermana no te enfrentó, ni puso fin a su relación con Verner, interpuso Paula en medio de la ...
... narración que hacía la escandinava, quien siguió con su monólogo como si nada. -Fue en una de esas noches en que fue consumado este éxtasis supremo, cuando Hanna saltó al vacío desde su ventana, seguido por un golpe sordo que oímos al estrellar su cuerpo contra el césped a un costado de donde nos hallábamos tendidos. Te confesaré que aun así no interrumpimos nuestro coito, continuando en ello, saciándonos hasta irnos con la última convulsión de placer, mientras observábamos como se estremecía gravemente herida Hanna tanto física como emocionalmente. -Es lo más insensible que he oído decir,... me gusta, eres una verdadera perra le dijo Paula -Entonces ¿crees que esta experiencia me marcó?, pues yo creo que sí, formuló Ebba, y sin ningún resentimiento agregó; me gusta ser una perra insensible, lo disfruto desde aquella vez, más aun si el sexo incluye, dolor e incluso muerte, esto es lo máximo que se puede alcanzar. -Entonces venir a estos eventos es lo que andabas buscando (manifestó la morena), bueno eso te lo confirmaré una vez que acabe con mi historia. - Después de aquello empecé a buscar el placer a través de esa vía, ingeniándomelas para hacer luego de Verner mi próxima víctima, y lo mejor, es que ya estaba en camino para iniciar esta manera de vida, por la que no siento remordimiento alguno. Todo esto me preparó para más tarde vivir haciendo lo que más se acomodara a mi naturaleza, como eran las tareas que realizaba para Osman, las que debían ser compatibles ...