1. El Felador I


    Fecha: 02/09/2020, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    Roberto era un hombre heterosexual de 46 años, casado y tenía la fantasía de que un jovencito le hiciera una felación. Pensé que era el hombre ideal. Charlamos en el chat unos quince minutos y quedamos en vernos en una cafetería. Tomé la precaución de no darle mi verdadero nombre y edad (por si le daba por buscarme en una red social o algo). Le dije que me llamaba Sergio y tenía 21 años, aunque me llamaba Aless y tenía 19. Tomamos algo en la cafetería y charlamos de cosas triviales (nada de sexo), aunque pude ver que su vista se dirigía varias veces a mis labios. Me excitó la idea de que Roberto se estuviera imaginando mis labios alrededor de su polla. La charla fue breve (unos veinticinco minutos) y me llevó a su coche. No fuimos a su casa, por supuesto, sino a un lugar apartado. Él estaba en el asiento del conductor y yo en el de copiloto. -¿Quieres hacerlo o prefieres que sea otro día?- Me preguntó. -No. - Le dije. Le palpé el bulto de sus vaqueros, que palpitaba bajo mi mano, y lo agarré. Le desabroché los pantalones y le saqué la polla, que estaba medio erecta. La agarré con la mano y comencé a bascular. Su piel descubrió un glande prominente y purpúreo. Me incliné y me dirigí hacia él. Olí a sexo, y me agradó. Mis labios besaron tímidamente su capullo y saqué la lengua para darle una suave lamida. Al pasar por el agujerito sentí en mi lengua algunas gotas algo saladas que se mezclaron con mi saliva. Abrí la boca y envolví con ella su cabecita mientras mi mano subía y ...
    ... bajaba. -Uf, sigue así jovencito, sigue así. - Me apremió. Sentí que se endurecía del todo. Era gruesa y dura, y sentía la humedad que emanaba. Succioné suavemente. -Lo haces muy bien. ¿Seguro que es tu primera vez? No pares. - Decía. Y no paré. Lamí, chupé y succioné. Luego levanté su miembro y jugué con sus testículos. Lamí sus huevos con mi lengua lentamente y los chupé, succionando suavemente. Luego recorrí con mi lengua desde la base del pene hasta el capullo. Allí me esforcé más. -Sí, jovencito, así me gusta. - Me dijo. - ¿Te gusta chupármela? -Me encanta. - Saqué su polla de mi boca y le miré para contestarle. -Pues sigue, jovencito. - Me pidió. Puso su mano en mi cabeza, pero no presionó. Únicamente la apoyó mientras mi cabeza subía y bajaba a un ritmo constante. Mis cinco sentidos estaban al máximo. Oía sus gemidos y el sonido de mi boca al chupar chop, chop, olía un olor suave y agradable a sexo y excitación, sentía la textura suave de su glande con mis labios y mi lengua y saboreaba la humedad salada que emanaba. -La chupas muy bien. Naciste para chuparla, jovencito. - Me dijo. Llevó su mano a mi espalda, y la bajó para agarrar mi nalga por encima del chándal de deporte que llevaba. Acarició, apretó y pellizcó. Luego me dio un azote. Yo seguí a lo mío. -Me vas a hacer correr, jovencito. - Me dijo. Aunque pareciera raro, fue la primera vez que lo pensé. ¿Qué iba a hacer con… eso? Le seguí comiendo la polla de todos modos. Chop, chop. Mi cabeza subía y bajaba. -Me ...
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