1. El gitano del bañador


    Fecha: 03/09/2020, Categorías: Gays Autor: ajota666, Fuente: SexoSinTabues

    ... de la tienda porque ahora había algo más de gente. Diría que me ha guiñado un ojo a la vez que me explicaba todo aquello, pero no he querido darle importancia, pues no me cabía en la cabeza que un chaval tan joven me estuviera tirando los trastos. Me he ido con él por si podía volver a verle desnudo, no lo voy a negar, pero no me esperaba que pasara nada raro. Cuando me ha insistido en que pasara con él al cubículo he empezado a sospecharme algo, pero pensaba que eran imaginaciones mías. Nada más entrar se ha quitado el bañador que llevaba puesto, y de nuevo se me han ido los ojos a su aparato. La tenía algo morcillona, y al ver que no la perdía de vista me ha preguntado en un tono bastante amenazador que si era maricón, porque no dejaba de mirarle la polla. Reconozco que me ha dado algo de miedo, aunque yo sea ya mayor de edad y le sacara una cabeza, pero a lo mejor llevaba una navaja y le daba por hacer una tontería. Siempre dicen que la mejor defensa es un buen ataque, así que he optado por lo fácil: decir que no, pero halagarle diciendo que es que la tenía muy grande para su edad, incluso más grande que la mía, y que por eso se la miraba tanto. El chico se ha calmado un poco, y sin prestar el mínimo caso al otro bañador, me ha pedido que se la enseñara para ver si era verdad que yo la tenía más pequeña. Ambos sabíamos como iba terminar aquella conversación, así que me la he sacado yo también para seguir con el juego. Yo estaba en lo cierto, y el chico se ha quedado muy ...
    ... orgulloso de su herramienta, sujetándola con fuerza y acercándola a la mía sin llegar a tocarla. Cuando le he pedido que se probara el otro bañador, me ha dicho que me dejara de gilipolleces y que se la chupara, que venía muy salido. No ha tenido que pedírmelo dos veces, en un momento me he arrodillado ante él y me la he metido en la boca de un golpe. Aún no la tenía dura del todo, pero al sentir el calor de mi boca se le ha puesto rápido como una piedra. El sabor no era muy agradable, pero a mí ya me daba todo igual. El gitanillo me agarró la cabeza y comenzó a follársela a lo bestia, sin apenas dejarme respirar. Supongo que no era la primera mamada que le hacían, pues además de aguantar bastante rato, marcaba bien el ritmo de sus embestidas y para un poco de vez en cuando para que ambos recobráramos el aliento. Al cabo de un rato le he pedido que me dejara hacer a mí, que le iba a gustar más. Sin estar muy convencido, se ha sentado en el taburete que tenemos en los probadores y ha puesto las manos sobre su nuca, como dándome a entender que podía chupársela como quisiera. Como no debía quedarle ya mucho y yo tampoco podía entretenerme demasiado rato, he optado por agarrarle la polla con una mano y con la otra acariciarle los huevos, muy suaves al no tener apenas vello. Mientras tanto le lamía el frenillo con la lengua, y el chaval no paraba de gemir cada vez más fuerte. Para terminar de rematar, he intentado bajar la mano y acariciarle la entrada del ano, algo que a mi me ...