-
EL CONTRATO DE MIKA
Fecha: 12/09/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Mika tenía 19 años cuando la conocí. Era la hija de mi esposa, que falleció tres años mas tarde. Mika no es el ejemplo de belleza que gusta a los hombres. Mide 1,75 y esta gorda, muy gorda dirían algunos. Pesa casi 110 kilos, pero no esta muy proporcionada, tiene un pecho enorme, pero casi no tiene culo. Eso si, el color moreno de su piel sudamericana y los rasgos algo orientales le da un exotismo poco frecuente. Para colmo, tiene un carácter insoportable. Irascible, egoísta, no tiene ningún respeto por nada. Pero por alguna razón desconocida la desee desde que la conocí. Supongo que mi deseo de doblegar un carácter tan desagradable fue determinante para decidirme. No dude en aprovechar la ocasión cuando mi esposa murió. Mika no tiene familia en España ni nadie que la ayude a continuar sus estudios. Y la familia que vive en su país no quiere saber nada de ella. Así que, unos días después de la muerte de su madre, la invite a comer a un restaurante italiano, que le gusta mucho. Lo que ella no sabia era como acabaría la comida. Tras los postres, le plantee el motivo de la reunión. Le dije: - Por lo que veo, tu familia no esta haciendo nada por ti. - Pues no… - Y que tienes pensado hacer? - Supongo que reunir dinero y volverme a mi país. Aquí no puedo continuar los estudios, y como no tengo residencia no puedo encontrar trabajo. Estaba realmente dolida, siempre había aspirado a un doctorado de medicina, pero se encontraba en tercer curso y sin dinero ni ...
... siquiera para comer. - Yo te podría dar una solución a tus problemas. - Y como es eso?. Tú no me soportas, y la carrera es larga y cara. Me pagaras los estudios y el alquiler de un piso?. Porque harías eso tú por mí? - Voy a proponerte un acuerdo. Si te interesa me lo dices y seguimos adelante. Sino, cada uno se va por su lado. El acuerdo era el siguiente: - Yo te pagare todos tus gastos hasta que acabes tus estudios. La matricula, ropa, comida, todo lo que necesites. Y además algún capricho si lo deseas. - Además, viviremos juntos en la casa de campo que tengo en las afueras de la ciudad. Tendrás un vehículo para que puedas desplazarte. - Tu parte del acuerdo es la siguiente: Serás mi esclava. De forma total y completa. Sin “peros” ni excepciones. Sin condiciones. Harás todo lo que yo quiera, cuando quiera y donde quiera. Me pertenecerás por completo. A medida que lo oía su cara iba cambiando hasta convertirse en una mueca de desprecio. No se imaginaba que le iba a plantear semejante acuerdo. Pero no dudo en plantear la pregunta. - Pero, eso que significa? - No te preocupes, no pienso hacerte trabajar de sol a sol. Estoy hablando de sexo, claro. Sin tabúes ni prejuicios. No podrás negarte a nada de lo que te pida, y además espero de ti no solo que seas complaciente sino que te comportes de forma activa. Quiero que seas tu la que me busque para tener sexo sin pedírtelo. Y todo, claro con una sonrisa, aunque sea falsa, eso no me importa. - Eres un ...