-
Amigas así, valen la pena
Fecha: 24/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: traviesopepe, Fuente: CuentoRelatos
Era de esas amigas a la que siempre uno le tiene ganas, pero sólo a veces se da... Le pedía que saliéramos, que teníamos tanto de que hablar y necesitaba un par de consejos. Pasamos un indo día, pero pasó la hora y como todo un caballero fui a dejarla a su casa. Pensaba irme de inmediato, porque era tarde aún me quedaba llegar a casa. Insistió en que pasara a tomar un vaso de jugo que accedí, cuando entramos nos dimos cuenta que estaba sola, sus papás no llegarían, sino hasta mañana. Prendimos la tele y nos quedamos pegados viendo una película. Me iré a dormir me dijo y entró al baño, así que debía esperar que saliera para irme. Tenía un camisón de seda rojo, que caía desde sus tiritas en los hombros bajando con suavidad, que se ajustaba perfectamente a su figura, sobre pecho dejaba notar un par de pezones redonditos, más abajo bordeaba la parte superior del muslo, por detrás, se encorvaba en su espalda para bajar en ese redondo culito, la tela dejaba traslucir su colaless del mismo color y que se perdía entre los glúteos. Descalza caminaba hacia mí, no se si venía en cámara lenta o era parte de su faceta seductora, los ojos almendrados que brillaban, su frente ceñida, pero una sonrisa pícara en sus labios, labios pintados de rojo. Me tomó de la mano, me hizo un gesto de silencio y me llevó al segundo piso, a su pieza y cerró la puerta. Me preguntó como estaba, no sé qué le respondí, pero la escuche decir que no estuviera nervioso, que íbamos a relajarnos. La tome por ...
... la cintura y la empuje contra una pared, ahí comenzamos a besarnos, lento, yo pasaba mi mano sobre su espalda sobre la suave tela, y le acariciaba el pelo. Comencé a lamer su cuello y darle pequeñas mordidas, sentía que comenzaba a excitarse, volvía a su boca y mi mano bajaba hasta el trasero, primero por sobre su camisón, pero cuando ella quien tomo mi cabeza y paso sus labios por mi cuello, mi mano bajo y se topó con ese lindo culito. Me gustaba apretar y soltarlo, además de jugar con la tira del colaless. Mi otra mano jalaba su pelo y mi boca iba desde su cuello hasta la suya. Siguió besándome y tomó mis manos, las puso arriba de su cabeza, haciendo que me apoyara en la muralla. Ahora ella era quién tomaba la iniciativa, me sacó la polera y tocaba mi miembro por sobre el pantalón. Me seguí besando el cuello, baja por mis hombros, a veces sus pezones rosaban mi piel, lo que me gustaba. Sus manos ahora abrían mi pantalón y los bajaban, con su boca bajaba por mi vientre, hasta llegar a mi ombligo, ahora lentamente se agachaba, su escote estaba justo debajo de mí, y dejaban ver ese lindo par de tetas. De rodillas bajó mi bóxer, y en su boca roja metió mi pene duro, con su mano afirmaba mi pene, duro y su boca besaba el glande que no dejaba de latir, su lengua también participaba y llenaba de una saliva tibia mi miembro, de vez en cuando me miraba y sonreía con malicia, se detenía como, como experimentando, sólo para ver mi reacción y cuando yo gemía de placer volvía a ocupar ...