1. El viejo ginecólogo


    Fecha: 26/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: isa, Fuente: CuentoRelatos

    ... esto.
    
    Estando así desnuda (con las piernas abiertas mostrando mi coño totalmente depilado, con sólo la fina sabana sobre mi cuerpo, con mis pechos marcándose perfectamente) no debí pensar eso porque me puse caliente y me moje.
    
    Me preocupe por si él se daba cuenta, observándome como podía hacer toda mi rajita, pero en ese momento sus dedos cubiertos por el guante y el gel se introducían lentamente en mi vagina, al estar caliente y notar la penetración, el frío y humedad del gel no pude por más que lo intente evitar contraer mi vagina, sintiendo aún más sus dedos y escapándoseme un leve gemidito.
    
    Él retiro enseguida sus dedos, disculpándose por haberme hecho daño.
    
    -No se preocupe, no ha sido nada, dije yo aliviada ante su reacción.
    
    Se echó más gel en el guante mientras yo giraba mi cabeza hacía un lado intentando pensar en algo que evitara que siguiera poniéndome caliente, pero ya era tarde, mi cuerpo había reaccionado, mis pechos y mis pezones se endurecieron y ahora se marcaban muy claramente en la sabana, mi rajita estaba mojada, dándome cuenta de ello, intente prepararme para cuando me penetrara de nuevo no reaccionar.
    
    Pero fue peor porque me puse tan tensa que a pesar de estar mordiéndome un labio, nada más sentirme penetrada por sus dedos, se me escapo un nuevo
    
    ¡Ay! que intente sonara todo lo doloroso posible y no de gusto.
    
    El viejo ginecólogo volvió retirar rápidamente los dedos y me miró.
    
    Yo azorada solo supe decir:
    
    -Lo siento pero creo ...
    ... que es que me roza algo.
    
    -Es posible que sea alguna arruga del guante, me los cambiaré.
    
    -Si por favor
    
    Mientras bajaba la cabeza hacia sus manos, pude ver como detenía su mirada en mis pechos o quizás sólo en mis pezones duros, marcándose en la sabana, para acto seguido quitarse los guantes con el típico sonido de ¡slash!
    
    Volví a girar mi cabeza hacia un lado, realice un par de inspiraciones lo más disimuladamente que pude intentando retomar el control de mi cuerpo, oí de nuevo el ruido del bote soltando el gel y de nuevo empezó a introducirme sus dedos aunque esta vez lo hizo más rápidamente, me mordí fuertemente el labio intentado evitar suspirar
    
    Entonces fue cuando me di cuenta, se había quitado pero no se había vuelto a poner los guantes, sus dedos desnudos impregnados con el gel penetraban mi vagina y como si en ese momento él se hubiese percatado de que me había dado cuenta, hundió del todo sus dedos en mi vagina, sin darme tiempo a decir o hacer nada.
    
    Mis manos agarraron con fuerza los lados de la camilla y el viejo ginecólogo colocaba sus dedos sobre mi punto g comenzando a masturbarme hábilmente , hacía pequeños movimientos de delante hacia atrás intercalando movimientos circulares y presionando con las yemas de sus dedos en mi punto g, aquel viejo ginecólogo con sus movimientos expertos, me estaba matando de gusto, si había alguna resistencia a aquella masturbación, se acabó en aquel instante, estaba a mil y mi coño chorreaba por los fluidos que ...
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