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Mi novia humillada y lo disfruta (Parte 1)
Fecha: 27/09/2020, Categorías: Gays Autor: escritorescrito, Fuente: CuentoRelatos
Primero que nada quiere aclarar que esta historia es totalmente real. Pasó el verano pasado y nos involucra a mi novia, Mariana, y a mí. Antes que nada les describo como es ella. Es lo que se llamaría una chica bien, criada en una familia acomodada, estudiada, educada, siempre bien vestida. Con respecto a su físico tiene muy buenas tetas y un terrible culo que fue lo que me ‘enamoró’. Siempre bronceada y de exquisito aroma. Debo decir que me costó mucho trabajo y plata poder cogérmela. No pude hacerle nada hasta que fui su novio formal y después de muchas salidas. Como ven no es una chica fácil y ese hermoso culo que tiene no se lo entrega a cualquiera, lo hace valer. Yo estoy recibido tengo un excelente trabajo y dinero, creo que si no tuviera esto no me hubiera dado ni bola. Podríamos decir que mi novia es la típica chetita interesada que sabe que todos se la quieren culear pero para esto la tenés que remar un montón. El sexo entre nosotros era bueno solo que había que respetarla mucho en la cama, te la podías coger pero suavemente, nada de cachetearle el culo, tirarle el pelo, insultarla ni nada de eso, decía que no lo disfrutaba y que ninguna mujer debía denigrarse ante un hombre. El verano pasado nos fuimos de vacaciones a la playa. Organicé esto de paso para probar mi radiante auto nuevo y mostrar a la rica mujer que tengo al lado. Como quería que se desatara un poco le sugerí que se vistiera y actuara más provocativa cuando estuviéramos de viaje, total ...
... nadie nos conocía y podía soltarse un poco. En definitiva yo quería que se pusiera más puta. El día que salimos todo era perfecto. Ella estaba realmente riquísima, se había puesto un top rojo que resaltaba sus pedazos de tetas y una minifalda muy corta que dejaba ver sus piernas bronceadas e imaginar su gran culo con una diminuta tanga. Todo esto, sumado a su carita de chica buena y maquillada como una puta, hizo que se me re parara la pija. Pero habría que esperar hasta llegar al hotel para ponérsela ya que hacerlo en el auto o en algún descampado estaba fuera de discusión, sobre todo para una chica buena como ella. Salimos en mi auto, todo marchaba muy bien, yo no podía dejar de mirarla y de calentarme con su cuerpo cuando de repente vemos por la ruta a tres flacos mochileros, de 25 años aproximadamente, medios hippies haciendo dedo y yo digo: -¡Ni en pedo me paro a llevar a estos vagos de mierda! A lo que ella me responde: -¡No seas malo! Los podemos acercar un poco, no nos cuesta nada. No sé porque, probablemente de la calentura que tenía le decía a todo que sí, accedí a lo que me pidió. Nos paramos y les preguntamos si los acercábamos. Ellos inmediatamente accedieron y me agradecieron con muy buena onda. Abro la puerta de atrás para que entren y con todas las mochilas y boludeces que llevaban no entraba todo a lo que mi novia me dijo: -Mejor que uno de ellos venga en el asiento de adelante con vos con algunas mochilas y yo voy atrás con los otros ...