1. Cuando era chica (parte 5)


    Fecha: 10/10/2020, Categorías: Hetero Autor: evloguer, Fuente: SexoSinTabues

    Cuando era chica (parte 5) Por suerte ya me estaba curando y pude regresar al colegio, me estaba aburriendo estar todo el día en casa. En clase me sentaba en la primera fila, no tener ningún pupitre delante me gusta al poder estirar las piernas pero trajo circunstancias extrañas: el maestro de matemáticas se pasó casi toda la hora mirándome raro. Al sonar el timbre del recreo me hizo quedar en el aula mientras yo temblaba temiendo que me amonestase, sabía que mi rendimiento era pobre rogando que no me mandase muchas tareas para hacer en casa. Quedé sentada esperando el castigo hasta que el maestro se agachó frente mío mirándome las piernas, tomándome las rodillas las separaba un poco preguntando si me había lastimado allí al caerme de la bici. Yo estaba explicándole que el golpe fue en la cabeza pero el tonto seguía mirándome allí abajo mientras espiaba bajo mi pollerita para verme la prendita íntima. Recordé que a los hombres les encanta ver las bombachitas de las nenas dándome lástima el pobre profesor que doblaba mucho el cuello tratando de verme debajo de la pollerita. Se suponía que yo era una inocente criatura que no conocía los gustos de los mayores debiendo ingeniarme para mostrarle un poco de tela blanca. Le conté haberme golpeado en el muslo mostrándole un supuesto moretón que tenía en la pierna, el pobre no hallaba la marca pero ya me estaba acariciando la pierna buscando la huidiza herida. Tuve que separar bien las piernas causando que se me viese gran parte de ...
    ... la bombachita mientras apreciaba que el pito se le estaba poniendo duro dentro del pantalón. Me encantaba tener ese poder sobre un hombre grande y le pedí que me hiciese unos masajitos para aliviar el dolor, la manaza tibia se movía cadenciosamente subiendo por mi pierna mientras se me humedecía el agujerito de hacer pis. Cuando el maestro advirtió la humedad en mi bombachita se alarmó preguntándome si necesitaba ir al baño mientras pasaba un dedo por mi puchita enfundada, su otra mano se agarraba el coso duro dentro del pantalón. Le susurré que me agradaba el masajito y podría retribuírle acariciando su barra oculta. Solícito me dejó su humanidad erecta al alcance de mi mano mientras se la apretaba suavemente notando que no la tenía tan grande como mi papito. Ya me gustaba el dedito que me estaba haciendo pidiéndole que corriese mi bombachita de lado para tocarme bien sobre la piel, el pobre estaba jadeando por la lenta paja que le estaba haciendo y al poner los ojos en blanco le sugerí que debería mejorarme las calificaciones. Sentí humedad en la mano y una gran mancha apareció en la parte delantera de su pantalón, el hombre estaba acabando mientras resoplaba. Pensé que ahora me haría unos mimos para darme placer, pero se levantó alarmado tratando de ocultar su tremenda mancha. Yéndose raudamente se cambió por un pantaloncito de gimnasia quedando ridículo con un saco formal y esa prenda extraña. Yo aún estaba sentada haciéndome un dedito y al ver sus fuertes piernas peludas ...
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