1. Susana, la guarrilla de mi instituto (Segunda Parte)


    Fecha: 14/10/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos

    Para Lara, mi más fiel lectora.
    
    Como os conté en el relato anterior, pasaron 7 años hasta que Susana y yo volvimos a encontrarnos. Yo tenía ahora 25 años y trabajaba para una multinacional. Estaba muy bien pagado y tenía mi propio lugar de trabajo. Era una oficina muy grande, con mucha gente trabajando allí y un trato bastante bueno.
    
    Un día de noviembre recuerdo que unos de los chicos que llevaba el correo se acercó a mí. Se inclinó para que no nos oyera nadie, con el carro del correo tapándonos.
    
    -Jefe, me han dicho que hay una tía en el curro que le mama la polla a los tíos por 40€.
    
    -Que dices. ¿Cómo va a hacer eso una tía y encima que trabaje aquí?
    
    -No sé. Algo he oído alguna vez en los baños.
    
    Al decirme eso, algo me vino a la cabeza. Pero no podía ser ella, pensé.
    
    Pasaron unas semanas y me olvidé de ello, cuando un día en el baño estaba lavándome las manos antes de comer y oigo una especie de gemido bajito que veía de uno de los lavabos.
    
    El morbo me llevó a meterme en el de al lado y pegar el oído a la separación.
    
    -Uf, uf, uf, que gusto... podía oír.
    
    Por otro lado oía una especie de gorgoteo, tenía que ser la mujer en cuestión haciendo una mamada.
    
    Seguí escuchando un rato más y se me ocurrió una locura. Me subí a la taza del váter y me asomé un poco por arriba. Desde allí se veía como una mujer rubia chupaba la polla del hombre sentado en la taza, que con la cabeza hacia arriba, estaba disfrutando como un loco. Afortunadamente tenía los ...
    ... ojos cerrados por lo que no pudo verme.
    
    Estuve tentado de hacer una foto, pero me contuve.
    
    Al rato volví a sentarme en la taza de mi váter, cuando oí como el hombre se corría. No pude saber si la mujer en cuestión se habría tragado su semen o no, pero me dio un poco igual ya que en ese momento yo me había puesto cachondo con lo que había visto y oído.
    
    Esperé a que salieran del baño para bajar las piernas al suelo y finalmente salir del baño yo también.
    
    Al día siguiente recibí un correo extraño. No conocía al remitente y se anunciaba como una mujer que ofrecía sus servicios para los trabajadores. Estaba claro que aunque la mujer trabajara allí, el correo había sido enviado desde fuera de la empresa porque no era nuestra intranet.
    
    Decía que las mamadas las cobraba a 40€, las mamadas tragándose tu semen eran a 80€ y que por 100€ echaba un polvo contigo.
    
    Me extrañó que ahora echara polvos. Conmigo lo había hecho porque la chantajeé. Pero pensé: ¿qué clase de vida ha tenido que llevar para que se ofrezca a mamarla o echar un polvo? Ya de joven parecía ninfómana, pero ¿y ahora? ¿Hasta dónde había llegado su perversión?
    
    Aun no tenía claro que se tratara de Susana, porque la mujer que vi era rubia y Susana no, pero un simple tinte la habría hecho cambiar de color de pelo. Tenía que averiguar más.
    
    Estaba absorto en mi trabajo, cuando por encima de mi despacho, vi una cabeza rubia que se dirigía al cuarto de las fotocopias. Teníamos allí todo el material aparte de ...
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