1. Amor maduro


    Fecha: 23/10/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Hard Ellioth, Fuente: CuentoRelatos

    ... decidí besarla como si de otra boca se tratase.
    
    Mientras yo ponía mis manos a la obra, miraba de reojo a Blanca, quién no parecía estar conectada en éste mundo y estaba llevándola al cielo. - Quizá hace mucho que no le dan una mamada - Pensé y proseguí en mi tarea.
    
    - Ahhh mmm
    
    Blanca gemia, y eso me calentaba más. Hasta que se corrió, fue tremendo, sus ojos se pusieron blancos y temblo demasiado, se retorció, y apretó sus tetas como loca, bramó de placer. Fue muy intenso que pensé colapsaría, pero era todo por su ausencia de sexo en mucho tiempo.
    
    - Wow, si que estás muy calientita - Le dije - Y eso que sólo te he metido mi lengua - Comenté con morbo.
    
    - Pues ya me imagino, anda, entra, meteme tu verga hasta el fondo, amor - Dijo mientras metia sus dedos en su coñito rosadito - Necesito tener a todo un macho dentro de mi, anda papi, metemela con fuerza, no importa cuanto grite o gima, cógeme hasta que ya no pueda más
    
    Eso me puso la verga como una vara de acero, era insoportable toda la tensión acumulada entre mis piernas, en mis bolas. - Está bien, te voy a dar lo que no te han dado en años, mami - Y puse la dura cabeza de mi verga en su clitoris, jugueteando con él durante unos segundos, para despues meterle poco a poco mi rabo entre las piernas, en el tesoro de Blanca, esa hembra fogosa y madura.
    
    - Aaahm - Gimió mientras iba a medio camino, estaba algo sensible todavía. Me detuve un poco para que se adaptara al tamaño de mi verga, y ella con su mano me ...
    ... sujeto una nalga para empujarme poco a poco hacia ella.
    
    Yo sentía cada parte, cada centimetro de las paredes humedas del coño de Blanca, si bien no tan estrecho como el coño de una de mi edad, pero estaba conservado, nada flacido. Hasta que llegué a la entrada de su útero, tibio y pegajoso. Blanca gimió y trató de mantenerse atenta a las sensaciones que percibía. Estaba temblando de placer, mientras mi verga latía en su interior más preciado. Decidí no moverme hasta que le pasara. Con mi verga hasta el fondo, pronto se acoplaría a mi.
    
    No pude aguantar mucho así, pues mis instintos me pedían moverme, así que comencé despacio en la posición de misionero, moviendo mis caderas suavemente, en movimientos circulares para que el coñito de Blanca reconociera mi verga. Nos besabamos y lamiamos la cara, era un encuentro pasional de lujo, nos mordiamos, nos comiamos, era mi fantasía hecha realidad.
    
    - Aaah, Ellioth, eres lo que siempre esperé - Dijo entre suspiros y gemidos, los cuales yo silenciaba con mi lengua en su boca.
    
    Comencé a moverme más rápido y con fuerza. Blanca sujeto sus piernas y llevó sus rodillas a su pecho, aguantando cada una de mis estocadas profundas, no podía sentirme más feliz. Era una mujer hermosa, a la que la edad no le había hecho daño.
    
    - Anda, mami, ¿no me querías coger con tantas ansias? - Le dije, e inmediatamente se puso en cuatro - Si, dame más papi - Y le di al estilo del perrito, sujetando con fuerza sus caderas y empujandola hacia mi ...