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Discoteca gay
Fecha: 25/10/2020, Categorías: Gays Autor: Aser120, Fuente: SexoSinTabues
... fusta en la mano y detrás de mi hizo que la fusta recorriese de forma sensual mis piernas hasta llegar a mi gran culo, donde una vez allí me azoto con ella con fuerza, a mi eso no me gusto mucho así que me quejé y le pedí que parase, pero el me volvió a dar y me dijo que ahora no tendría voz, tenía que decir todo lo que el me dictase, yo me negué varias veces pero con cada negación el me azotaba más fuerte hasta que yo lo acepte asintiendo, después el hombre empezó a lamer mi gran culo, notaba como su lengua recorría mi interior y como su barba rozaba contra mis nalgas, con cada movimiento de su lengua yo soltaba un gemido y decia: oh si porfavor hazme ser un hombre, siguiendo las directrices que me había dado, entonces el hombre pago de lamer y de repente note como me penetró con su gran pene de golpe, eso hizo sentir en mi un gran dolor que se convirtió rápidamente en un tremendo placer que me hacía gemir cada vez más fuerte, mientras me penetraba el hombre hacerlo su cuerpo al mio quedando nuestras cabezas cerca y empezó a susurrarme: venga dime qué eres un buen puro y que te encanta ser penetrado, te gusta tener una apariencia muy masculina, pero no puedes resistirte ante un buen hombre y quieres ser penetrado por ellos, yo entre gemido y gemido empecé a repetir esas frases con pasión y en bucle. El empezó a acelerar los movimientos pelvicos y cada vez su pene se movía más rápido dentro de mi haciendome gozar y gemir cada vez más alto, cuando de repente el hombre soltó un gran bufido y se corrió dentro de mi, yo al notar ese liquido caliente de mí me corrí también. Después del sexo me sentí más puto que nunca y las frases que me obligaba decir se habían implantado en mi cerebro de forma automática, el hombre antes de irme me dio una ropa más de mi talla y se despidió. A partir de ahí mis deseos por ser penetrado aumentaron muchísimo en mi día a día.