1. Mi hermana, mi ama 1


    Fecha: 26/10/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... — ¡Joder! ¡Con el calentón que tengo! Durante la cena jugamos como cada noche a pelear con los pies bajo la mesa. Nos descalzábamos y chocábamos los dedos, frotábamos las extremidades, yo a ella, ella a mí y eso nos ponía a cien. Era una agradable sensación el roce de nuestros pies, las caricias con nuestros pies… Mi madre nos miraba moviendo la cabeza, en señal de desaprobación. — ¿Queréis dejar de pelearos ya? ¿Qué hacéis? — Nos gritaba. Nos reíamos y seguíamos con nuestros juegos podófilos o podólatras, adoradores de pies. Aun hoy día me siguen gustando este tipo de juegos. Mi hermana me hace lamerle los pies cada vez que tiene ocasión y a mí me encanta. Intenté explicar a Miguel que según Freud el origen de esta pasión se remonta a la infancia; al reprimir la necesidad imperiosa del niño de ver los genitales de su madre, baja la vista tímidamente, el pobre niño se encuentra con los pies y esta visión, este objeto, queda retenido como fetiche. A mí me parece una explicación plausible. Yo, de pequeño, jamás pude ver el sexo de mi madre, pero sí sus pies. Después de cenar nos acostamos. No teníamos televisión. Mi padre se encerró en su cuarto para escuchar, — “Radio España Independiente, Estación Pirenaica” —, en un aparato de radio Askar, tratando de que no lo pillara la Guardia Civil, que vigilaba y escuchaba por las casas, para detener a los que sintonizaban las emisoras “prohibidas” por el régimen dictatorial; Radio España Independiente, estación Pirenaica. Radio ...
    ... Moscú, Radio Paris… Poco después se hizo el silencio, yo esperaba las órdenes de Lidia, que, al rato, se acerca a mi cama siseando. — Miguel, ven, no hagas ruido. La seguí, nos acercamos al cuarto de mis padres. La puerta, de madera vieja, tenía las tablas algo separadas, lo suficiente para ver lo que sucedía dentro. Y vaya si ocurría. Sobre la mesilla de noche había una lamparita, cubierta por un paño, que daba una luz rojiza. Mi madre desnuda boca arriba y mi padre entre sus piernas, follando. Mi erección fue brutal. Lidia a mi lado se tocaba su coñito. Me masturbaba con mi mano izquierda, mientras con la derecha acariciaba el culo de mi hermana. Me engrasé el dedo con mis fluidos y se lo metí por el ojete. Aquello era la gloria. Lidia manoseó mi culo y acabo metiendo un dedo por mi ano. Aún me dolía, pero mayor era el gusto. Oí un chapoteo, procedente del chocho de mi hermana, mi padre miró hacia la puerta y salimos corriendo hacia nuestra habitación. Nos acostamos y fingimos dormir. Padre abrió la puerta silenciosamente, miró, nos vio durmiendo y se marchó. Aquella noche no hicimos nada. Pocos días después, mi madre, tuvo que viajar a un pueblo cercano, donde vivía su hermana, que estaba enferma y fue a cuidarla. El día transcurrió normalmente, Lidia se hizo cargo de la casa. Por la noche, ya acostado, escuché a mi hermana levantarse. Me hice el dormido. Se acercó a mi cama y me llamó despacito. — Miguel… ¿Estas despierto?. No le contesté, algunas noches lo hacía así para ...
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