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La señora Silvia
Fecha: 30/10/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... se puede menos – lo dijo esto ultimo con un tono muy risueño, como si fuésemos amigos. Y es que era el cumpleaños de mi padre y la casa estaba de fiesta, todos estábamos risueños y habíamos trabajado por hacer feliz a papa. A los pocos minutos llego mi padre, todos lo saludamos con mucha alegría, hasta la señora Silvia. Que tenga un muy feliz día, señor Juan. Gracia Señora Luego llegaron los invitados, llego toda la familia, empezó la fiesta, empezó el baile, empezaron a salir las cervezas, a mi familia le gusta mucho la fiesta, así que no se pierden una, todos estaban allí, incluso mi tío llevo a su esposa y a una amiga de su esposa, una señora de unos cincuenta años pero super alegre, quería bailar todas las canciones y ella hasta sacaba a los hombres para que bailen con ella las salsas y merengues que se tocaban. La señora Silvia se encargaba de servir los ponches y demás tragos que tomaban las personas que no tomaban cerveza, así como también de abastecer de bocaditos la mesa, yo me acercaba ala cocina aprobar algo de lo que ella servía, de paso que trataba de encontrar un acercamiento con ella. Señora, que rico que esta este ponche, tiene que brindar conmigo eh! No, yo solo lo preparo, no tomo. Pero ¿por qué no toma? Estamos de fiesta. No tomo, yo tengo mala cabeza, después me dan ganas de bailar y ahora no se puede. Pero ¿por que no se puede? Va ha ver que antes de que termine la noche vamos a meternos un baile. Jajaja ud sabe bien ...
... que no se puede. Ahora mismo no, pero mas tarde tal vez, pero lo que se puede hacer ahora es brindar, esta bien – a lo que que le serví una copa de vino y me serví una para mi. Brindemos señora Silvia por nuestra familia, ¿esta bien? Porque esta claro que ud es parte de la familia. Salud pues joven entonces - me lo dijo esto con mucha alegría y timidez. Entonces, terminamos de beber el vino, me acerque a ella y la abrace fuerte, la pegue a mi cuerpo con ambas manos, quise que sintiera mi cuerpo a plenitud, ella llevaba el cabello recogido, por lo que su cuello que daba expuesto, yo puse mi nariz en su cuello y respire su aroma, ella sintió mi cuerpo y yo le acaricie la espalda, no esperé a que se separara, yo me separé de ella, le tome el rostro con ambas manos y la bese tiernamente en la mejilla. Dentro de un rato vengo señora, voy bailar un rato. Cuando salí, ya estaban todos bastante avanzados con las cervezas, es más, a la amiga de mis tíos se le notaba ya mareada, ella al verme se paro de su silla y fue a mi encuentro para sacarme a bailar un merengue que ya había comenzado. Contigo no he bailado – me dijo Ya en la pista de baile la mujer se movía como una licuadora, algo exagerada pienso yo, pero por el efecto del alcohol a nadie lo escandalizó, más bien todos seguían tomando y conversando o bailando; nosotros bailamos tres canciones seguidas sin parar, yo le daba vueltas a la señora y la sujetada dándome la espalda con las dos manos, le ponía las ...