1. En la despedida de soltero de mi futuro cuñado


    Fecha: 02/11/2020, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... que al acabar el se hizo cargo del súper que tiene su padre.
    
    Yo organicé la despedida de solteros en un lugar muy coqueto de la playa que me prestaron unos amigos. Allí encargamos el catering y las diversiones. Todos machos, los amigos varones de Franco, y les ofrecí un par de sorpresas. Previamente a la cena, nos bañamos todos en el mar, la mayor parte en pelotas, muy pocos en calzoncillos, porque no habían pensado en el bañador, ni con el calor que hacía. La primera sorpresa fue a los postres, una despampanante bailarina, entrada en carnes, pero excitante. Era para los machos muy machos. Bailó sobre una mesa hasta desnudarse del todo. Luego, cada uno y solo quien tuvo suerte y pudo, se acostó con ella en una de las habitaciones preparadas para ello. Como ya estaban bebidos, querían que Franco se estrenara con ella delante de todos. Lo que no permití, y esa fue la razón de que yo estuviera bebiendo solo agua y moderaba el alcohol de Franco. La sorpresa final fueron dos espectaculares chicos guapos, guapos, guapos, también bailaron muy mal, para mi gusto fatal. Luego los eché a la carnaza los que preferían putos. El primero que se fue para la sala de arriba con uno de ellos fue Benjamín, mi hermano menor. Ya me contó un día que se lo pasó de puta madre y consiguió follar con los dos.
    
    Todo eso acabó. Todos se iban con taxi que se llamaban para que los recogieran. Beto, Franco y yo pusimos un poco de orden antes de cerrar porque el mismo sábado venían dos mujeres a ...
    ... limpiar. Recogí a Benjamín que estaba dormido, babeando, desnudo y borracho, lo vestí y nos fuimos en el mismo taxi los cuatro dejé a los chicos en casa y despedí al taxi con buena propina. Franco y yo necesitábamos un tiempo para pasear y relajarnos. Demasiada tensión. En plena calle me abrazó un par de veces agradeciéndome lo que hacía por él. Yo no daba importancia a casi nada de lo que hacía, pensé que como varón mayor tenía que ocuparme de algunas cosas.
    
    Pero ya cerca de casa, Franco se paró y me dijo mirándome fijo los ojos:
    
    — En breve ya somos hermanos, dejamos de ser solo amigos. Quiero besarte.
    
    Nos besamos allí mismo y metí mi lengua y el la enroscó con la suya, entro a pasearse por el paladar hasta llegar casi a la garganta. Pensé que mi hermana Cecilia iba a ser feliz con estos besos. Pero nos rozamos nuestros cuerpos y le toqué por encima de sus jeans el paquete y le dije:
    
    — Macho, tienes una erección de caballo…
    
    — Es que no me has dejado hacer nada, cabrón, parecías mi ángel de la guarda.
    
    — Lo he sido, lo he sido, que ya te veía yo detrás de aquella puta. Nadie podrá decirle a mi hermana que tú hiciste algo desagradable para ella.
    
    — No sabes cuánto te lo agradezco, pero vamos adentro que tengo que arreglar esto.
    
    — Vamos que yo estoy por el estilo.
    
    Nos metimos en casa, sus padres ya estaban acostados y todavía pasamos a tomar una copa, buena copa de whisky para entonarnos. Ya ambos estábamos preparados para lo que podía pasarnos. Éramos amigos ...