1. Abusada por mi compañero de universidad


    Fecha: 03/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: zkbd, Fuente: CuentoRelatos

    ... levantarme cuando volvió a darme una cachetada, esta vez fue más fuerte y comencé a llorar y a gritar por ayuda, aunque en el fondo, yo sabía que no había nadie en casa y no lo habría por algunas horas.
    
    - Lupita, Lupita, Lupita. Vas a gritar pero por otra cosa. Espetó Ernesto.
    
    Yo le dije cuántas groserías me sabía y él me beso, lo aparte y me dio un golpe en el estómago.
    
    - No quiero lastimarte más, o coperas o te mato pinche puta. Ernesto dijo esto mientras sacaba una navaja de su bolsa del pantalón.
    
    Me aterrorice. No supe que hacer y él lo noto, volvió a besarme, su lengua bailaba dentro de mi boca, y sus manos comenzaron a jugar con mi cabello. Una bajo por mi espalda lentamente. Algo andaba mal, sentí mi piel al erizarse con sus dedos y rogaba que él no lo hubiese notado, él se separó de mi boca y solo dijo "estas riquísima". Pasó a besar mi cuello, mi zona más erógena, por un momento cerré los ojos fuertemente y aún más los labios para evitar que un gemido se me escapara, me estaba empezando a gustar todo aquello, la situación de saberme suya, que él me estuviese dominando y además me tuviese amenazada hacía estragos en mi cabeza y obviamente en mi cuerpo que cada vez me pertenecía menos a mí y más a él.
    
    - Erni, por favor, detente, te juro que no le diré a nadie, pero detente. Trate de decirle.
    
    - Vas a ser mía, Lupita, sabes cuantas veces me he masturbado pensando en ti, en ese culo, en esos labios. Me preguntó.
    
    De inmediato me hizo una seña que yo ...
    ... sabía lo que significaba. Ernesto quería que me quitara la blusa, solo puse mis manos cruzadas sobre mi pecho. Ernesto se enojó, se enfureció y rompió mi blusa, de pronto solo tenía pedazos de tela colgados y él se abalanzó a mis tetas, mi brasier sufrió la misma suerte que la blusa y también terminó en el suelo, roto. Fue muy brusco con mis pezones, me encantó, siempre me ha gustado que me lo hagan duro y difícil, yo ya estaba muy mojada, así que apreté un poco, como pude le pedí que parara, sin embargo, el metió su mano a mi pantalón y sus dedos rozaron mi puchita sobre mi tanga, sacó sus dedos empapados, solo se rio, ambos sabíamos en ese punto que yo estaba muy excitada.
    
    - No esperaba menos, que delicia. Dijo Ernesto.
    
    De pronto se sacó la verga, jamás, jamás creí que la tuviese así. Era muy delgada, pero larguísima, no dijo nada y me la metió en la boca, me gritaba que se la mamara y tomó la navaja, la puso en mi nuca y yo sentí el frio metal, eso hizo que me excitara aún más, comencé a mamar más y más y más, hasta que el decidió que era hora de penetrarme. Yo ya no estaba consciente de lo que hacía. No supe en qué momento mis pantalones estaban abajo y él se acomodaba sobre mí.
    
    Abrí la boca, como tratando de alcanzar un poco el alma que se me alcanzaba. Ernesto me bombeaba durísimo. Me in saltaba de arriba a abajo y mi vagina estaba mojadísima, yo comencé a gemir porque sentí desde el fondo de mi ser como venía mi orgasmo. Llegaron unos tras otros. Él me puso de ...