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Inmigrante (03)
Fecha: 03/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AMorboso, Fuente: CuentoRelatos
... descanso, sin que emitiese el más mínimo sonido. Repetí la acción dos veces más en cada lado, y cuando terminé, levanté la vista y me encontré con que la criada estaba mirando extasiada desde la puerta, con la bandeja de la comida en la mano. Pero en cuanto se dio cuenta de que la había visto, desapareció rápidamente. La dejé caer al suelo y le dije: -Veamos si has aprendido algo. Sigue mamando. Permanecí sentado, como estaba, ella tuvo que ponerse a cuatro patas para seguir, dejando su culo rojo apuntando hacia la puerta. Enseguida se oyeron los ruidos de la mamada, pero estaba pendiente de la puerta y de que volviese la criada. Cuando salía, tuve el tiempo justo de hacerle una señal para que se detuviese y luego que esperase. Se quedó mirando nerviosa, cambiando las manos de lugar a cada momento. Dejé de prestarle atención para dirigirme a Marta y decirle: -No quiero que uses las manos, y quiero que me mires a los ojos. Junto a mí, en la ducha, había un cepillo de cerdas duras y mango largo, de los que se usan para la espalda. Lo tomé por el mango y le di un golpe en el culo, al tiempo que le decía: -Joder, pon más interés. A este paso no vamos a terminar nunca. Eso la estimuló para moverse más deprisa y aplicar la lengua cuando podía. Poco después volví a darle otro con una nueva arenga. Pero ya estaba en el camino sin retorno y le anuncié: -Me voy a correr. Espero que no se te caiga ni una gota al suelo y lo tragues todo, o tendrás que ...
... recogerla con la lengua después de que te dé una buena paliza. Entonces sujeté su cabeza para embutir mi polla en su garganta y solté toda mi corrida. No solamente no se le salió nada, sino que cuando la soltó, estaba totalmente limpia. Me puse de pié y le di una palmada en el culo, al tiempo que le decía: -Vas a ser una buena puta. Lanzó un gemido y se corrió, cayendo al suelo desmadejada. Hice una señal a la criada para que se marchase ya y me puse a lavarme la polla en el lavabo. -¿Quieres que lo haga yo? Oí preguntar a Marta. -Sí, hazlo. Se levantó, enjabonó mi polla, la aclaró y procedió a secarla. Entre pasada y pasada de toalla, le daba besos y decía: -Gracias, gracias. Me has hecho muy feliz, gracias. -Vístete y vete a casa. -¿Puedo volver el próximo sábado? -No. Yo te diré cuando tienes que venir. Con cara de felicidad, fue a vestirse al salón, mientras yo me afeitaba y marchaba a la habitación. Estaba terminando de vestirme, cuando llamó a la puerta. Le di paso y preguntó: -¿Quieres algo más? -No… bueno… sí. Dame las bragas. Dudó un momento, pero enseguida se dio prisa en quitárselas y dármelas, con la cara roja de vergüenza. Y no era para menos. Estaban tan húmedas que parecía que las habían puesto en remojo. Las llevé a mi nariz y pude oler su esencia de hembra en celo. -Mmmmm. Veo que estás excitada. -SSSi. –Dijo mientras se ponía más roja, si cabe -Veo también que eres bastante puta. Desde ahora no quiero que lleves ...