1. La primera vez con Ezequiel


    Fecha: 03/11/2020, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    Ezequiel y yo nos veníamos escribiendo por watsap desde hacía mucho tiempo. En alguna página de internet intercambiamos números, y desde entonces chateabamos los fines de semana. Habíamos quedado en vernos en varias ocasiones, pero por el trabajo o por otras cuestiones nunca habíamos podido concretarlo. En nuestras cyber conversaciones, habíamos pactado que yo lo esperaría en una esquina oscura, sentado en la parte de atrás de la camioneta con vidrios negros. El subiría, se sentaría, y yo metería mi mano dentro de su pantalón y así empezaríamos el encuentro, el que iría subiendo de temperatura hasta las nubes. Habíamos intercambiado fotos y videos, y siempre terminaba esas conversaciones con él con una enorme erección, que generalmente desembocaba en una aliviadora paja. Finalmente un sábado a la noche, pudimos encontrarnos. Yo lo espere en la esquina pactada, pero esta vez en otro vehículo que no se prestaba a nuestros planes. El llego, subió, y arrancamos hacia alguna zona más oscura. Me sorprendió por lo lindo y agradable que resulto, joven, de bello cuerpo, amena charla y hermoso rostro. Dimos varias vueltas, pero los dos estábamos muy ansiosos y nerviosos, y también un poco bloqueados. El me pidió varias veces que no me enojara, pero que prefería que ese día solo nos conociéramos. No podía enojarme con alguien tan amable, agradable y lindo. Y finalmente lo deje cerca de donde había subido, y quedamos en vernos otro fin de semana. Volví a mi oficina deseando ya por ...
    ... adelantado que nos volviéramos a ver. Nos habíamos calentado tanto en el chat previo, que ya de vuelta me desnude, me tire en la cama, cerré los ojos e imagine todo lo que hubiéramos hecho esa noche, y tuve una eyaculación monumental. El viernes siguiente, cuando iba en el micro camino a mi oficina, me escribió preguntándome si ese fin de semana iba a estar en el trabajo. Me alegre mucho, ya que temía que no nos volviéramos a ver después de ese primer encuentro. Le dije que sí, y pase las siguientes horas esperando que volviera a escribirme. Lo hizo el sábado ya a la tarde noche. Me pregunto si nuestros planes seguían en pie y le dije que por supuesto que sí. Volví a esperarlo en la esquina acordada, esta vez con un vehículo más acorde a nuestras necesidades. Me senté en el asiento trasero, protegido por los vidrios negros y espere pacientemente. La esquina era oscura, y hacía calor con todos los vidrios cerrados. Los minutos no pasaban más y la ansiedad era muy grande. Repentinamente la puerta se abrió, y Ezequiel subió y se sentó a mi lado. Me miro con los ojos en llamas y ni siquiera nos hablamos. Se reclino hacia atrás, estirando las piernas hacia adelante. Yo había corrido las butacas delanteras, asique el lugar era más amplio de lo normal. No espere un segundo, y tal cual habíamos imaginado tantas veces, acaricie su entrepierna por encima del pantalón, comprobando que ya estaba totalmente duro, igual que yo. Metí una mano por debajo de su remera, y acariciando su vientre, ...
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