1. RASHID EL FRANCÉS (2) Ethan, El Salvaje.


    Fecha: 04/11/2020, Categorías: Gays Autor: ZLASKO, Fuente: SexoSinTabues

    ... pollón, el roce de su enorme y potente tronco venoso con mis paredes anales, me hacía ver algunas veces las estrellas. Ethan se calentaba más y más viendo mi cara de sufrimiento, me abofeteaba la cara con las manos, me forzaba besándome la boca, llenándomela de abundante saliva, y obligándome a tragarla garganta abajo. ETAHAN: Ahora eres mío, niñato de mierda . ¿Te gusta putito, eh? . ¿A que te gusta que sea tu macho? . Dimeee, hablaaa, . chapero cabrón. RASHID: Siiiii, . sigue follándome tío macho . ¡Ahhhh! . ¡Que bueno estás cabrón! . Méteme la polla hasta el fondo, y no pares de follarmeeee. Me notaba el ano super dilatado, debido a la envergada de su pollón, a la follada que me estaba pegando y a la excitación que llevaba encima. Cambió de postura y me puso a cuatro patas en el suelo, me soltó un escupitajo en todo el ojete y volvió a penetrarme todo su manubrio. Yo estaba como loco gozando, mi ano se había adaptado perfectamente a su polla, y lo que antes era dolor, ahora se había convertido en un placer inmenso. Gemíamos, jadeábamos, y gritábamos juntos del placer tan grande que sentíamos. Me agarró del pelo y comenzó a follarme ...
    ... con más fuerza, y cada vez más rápido. Violaba mi culo con una violencia desmesurada, con una crueldad excesiva y dominante que me volvía loco. Jamás en mi vida me habían follado el culo de aquella manera, y jamás había sentido tanto placer. Me corrí sin tan siquiera tocarme la polla, sin poder remediarlo empecé a soltar chorros de esperma por todo el suelo, y a mancharlo todo de crema blanca. Ethan sacó su polla de mi culo y me la puso en mi boca, obligándome a succionarla con ganas. Cerraba sus muslos apresándome la cabeza con fuerza, con mi boca hundida en su entre pierna, tragando sin que pudiera escapar y obligándome a su deseo, … que en ese momento era, que le comiera a fondo la polla para correrse. De repente mi boca se llenó de leche caliente y deliciosa, era muy abundante y tuve que tragar rápido, porque seguía saliendo sin parar del capullo. Él cabronazo no paraba de gemir, y yo de tragar, . tragar, y tragar. Lamí la cabeza del pollón metiendo media lengua en la rajita, rebañando, recogiendo y sacándole las últimas gotas, para saborearlas bien. Luego se desplomó en el suelo junto a mí, y me besó en la boca con frenesí. Continuará. 
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