1. Me cogí a un motorizado en la procesión de nazareno, Venezuela.


    Fecha: 09/11/2020, Categorías: Gays Autor: alej97, Fuente: SexoSinTabues

    ... estaba como una cuadra más lejos, me hizo señas para que me acercara, y si verme a la cara me dijo que me montara. Le pregunté que para qué, que para dónde íbamos, y me dijo que ahí había muchas “brujas” a lo que se refería era a que había muchos chismosos, gente metiche. Pasa por una estación de policía, luego por la casa Páez, hasta que llega como a una cuadra media solitaria, nos bajamos y para pegado a la pared, enciende su cigarro y habla: —Mámamelo pues a ver qué es lo que es. Todo era tan loco y tan rápido que no me daba chance de procesar la información. Este se la daba de digno y ahora quería que se lo mamara. Ok, vamos a mamárselo pues. Me le fui encima a ese guebo de una. Me di cuenta de que el tipo era más lampiño que nada. Lo tenía más oscuro que su piel normal. Estaba semi erecto, era grueso y algo largo, pero estaba direccionado a la izquierda. Comencé lamiéndoselo de abajo a arriba, hasta llegar a la cabeza, la cual le pasé la lengua lentamente haciendo círculos, para luego comenzar a succionar solo la cabeza, como si fuese una chupeta, hasta que seguidamente me lo metí todo lo que pude en la boca, recibiendo de su parte un gemido fuerte; cosa que me encantaba. Entonces él me tomó del cabello para marcar el ritmo. Al principio me daba suave, pero luego comenzaba a cogerme por la boca. Me atragantaba todo lo que podía. Habían segundos en los que me tapaba la nariz y me metía el guebo hasta la garganta. Eso me excitaba mucho más y a él también. Luego me atreví ...
    ... a tocarle las nalgas pero me quitaba las manos disimuladamente, pero luego yo se las volvía a tocar, hasta que se cansó de quitármelas, o se le olvidó volvérmelas a quitar, o le empezó a gustar. Yo creo que esto último. Supe que me daría culo o que al menos tendría chance de intentar cuando mientras se lo mamaba, empecé a chuparle las bolas, hasta llegar a su culito, donde al pasarle un lengüetazo, se erizó tanto que me apartó de una. — ¿Qué pasa? —No, mano. Eso sí no. — ¿Qué? ¿De qué hablas? —Nada. Seguí mamándoselo, hasta que finalmente dejó que le pasara la lengua por el culo. Le dije que se diera la vuelta pensando que se negaría pero mi sorpresa fue que sí se dio la vuelta. Lo único que dijo fue: —Rapidito, menor. Comencé a abrirle las nalgas, y mientras comenzaba a pasarle la lengua por el culo, se las masajeaba. De momentos le daba nalgadas y escuchaba uno que otro gemido. Cuando le empecé a chupar bien el culo, chupar chupar de verdad, así, que se lo succionaba, se lo mordía y le metía la lengua lo más que podía, sus gemidos fueron en aumento, y ahora se partía como una perra en celo, lo cual me resultaba extrañamente nuevo, pero lo disfrutaba incluso más. Me levanté de golpe y me bajé un poco el pantalón y le dije que se abriera las nalgas. —No mano, eso me va a doler. —Dale, dale, no seas gafo. —Eso debe doler chamo. —Se te va a pasar rápido. No se negó más y se abrió las nalgas, mientras su cabeza quedaba recostada en la pared. Yo me echaba saliva en el guebo y le ...