1. Mi confesor, mi violador II


    Fecha: 09/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    -Hola Padre. -entré con timidez, luego de haber golpeado la puerta de la oficina y ser invitada a entrar. -Camilita!- los ojos del cura se llenaron de placer y recorrieron mi cuerpito de niña con morbosidad. Me habia vestido muy especialmente. Pollerita tableada por encima de las rodillas y una remerita ajustada, que dejaba en evidencia mis pequeños pezones en desarrollo sin corpiño que los cubriera. Habia sujetado mi cabello en dos trencitas rematadas en dos moños de color rosa y, a escondidas de mi abuela, me habia pintado los labios de un rojo furioso. Era la fantasia hecha carne de cualquier pederasta. El viejo se acerco y me abrazo, pude sentir su verga dura contra mi estomágo. Para ser un hombre mayor, vigor no le faltaba. Ya estaba excitado y ni siquiera me habia tocado. El saber esto hizo que mi concha se humedeciera tambien, asi que me aprete a él y comence con la parodia. -Oh Padre, necesitaba verlo, no he podido sacar de mi cabeza lo que paso el otro dia! Y mi cuerpo quiere seguir pecando, no he podido dejar de tocarme y de hundir mis dedos en mi vagina, a pesar del dolor. Nada me calma, me froto, me acaricio y pareciera que esto es peor -Ay hija mia, el cuerpo es débil y tenemos que tratar por todos los medios de sacar ese demonio de ese hermoso cuerpito de niña. Porque no es normal esto! Hoy iremos un poco mas lejos en tratar de expiar el pecado y hay que empezar de inmediato! -Si Padre, por favor, ayudeme! Inmediatamente, llevo su mano a mi raja, que ...
    ... chorreaba jugos. -Ay mi´ja mira como estas?! Uff!! Se sento, bajo su pantalon y saco su verga, tiesa como un palo-Bueno, chupala, chiquita, dale! Sin dudar un segundo me aboque a esa tarea, mi boca succionaba ese manjar mientras mis manos masajeaban los huevos arrugados. Ya lo he dicho, lo mio era puro instinto. Y escuchar los quejidos de placer del cura no hacian mas que aumentar mi propio placer. La pija le hedia a sudor y a orina, pero eso no hacia mas que aumentar la calentura que me embargaba. Me sentia muy sucia, pero a la vez deseada y para mi mente de niña, aquello era suficiente. Haria todo lo que me pidiera el vejete, porque queria satisfacerlo. -Para, para, ufff! Me vas a matar! -Lo hago mal Padre!!??-dije, poniendo un pucherito y carita de preocupada. -Nooo, la verdad es que sos tremenda chupapijas, pero tenemos que hacer durar esto! Ahora vamos a hacer algo muy rico, vas a saber lo que bueno, por fin. Veni, veni acá chiquita! Me hizo acomodar en un sillon que estaba contra la pared. -Abrite, dale, levantate la pollerita- sudaba como cerdo y bufaba por la tremenda excitacion. Hundio su cara entre mis muslos y practicamente me devoro, mi rajita lampiña estaba enrojecida y empapada por sus babas y mi cachondez. Yo lloriqueaba entre el placer y el dolor, pero todavia sentia que faltaba algo. Mi vagina palpitaba, hambrienta pero sin saber, aun, de qué. De golpe, se levanto de mi concha y tomandome de un brazo, me dio vuelta e hizo que apoyara mi pecho contra el respaldo del ...
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