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Todo sucedió en un coche
Fecha: 27/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Vallekanito, Fuente: SexoSinTabues
La historia que os paso a comentar pasó a mediados de los años setenta, en España, yo era entoncen un adolescente de unos 14 años sin experiencia sexual, salvo por las típicas pajas para las que me valía de mi imaginación (entonces no había internet), para masturbarme me valía cualquier mujer, basta con que tuviese un buen par de tetas, el resto lo ponía yo. La mujer de mi primera experiencia tenía por aquel entonces unos cuarenta años y era la típica mujer de la ópoca, bajita, regordeta y con unas tetas grandes y algo caídas, lo normal para una mujer de su edad y que además había dado de mamar a sus hijos. Se llamaba Jesusa y su familia y la mía éramos amigos ya que su marido y mi padre eran compañeros de trabajo. Soliamos salir juntos las dos familas los fines de semana y nunca pensé que pudiese pasar nada con ella, era inconcebible, solamente en mis pajas en alguna que otra ocasión me la había imaginado follando conmigo, pero tampoco era lo habitual, no era mi tipo, salvo por las tetas. Como digo eran mediados de los setenta, no era tan normal tener coche, mi familia no tenía, la suya si, un seiscientos, utilitario que en esa época tuvo un gran boom. Tampoco las leyes de tráfico eran tan rigurosas como ahora, era normal ver uno de estos coches con siete, ocho e incluso más personas, visto con la perspectiva de hoy es alucinante. Un día quedamos para ir a su pueblo, no se muy bien porque, seguramente había que hacer alguna chapuza, ibamos a ir las dos familias al ...
... completo, Jesusa, su marido, sus dos hijos de cinco y siete años, mi madre, mi padre y yo, pero al final mi madre no pudo venir, cosa que creo que fue definitiva para lo que luego sucedió. Ese día llegamos mi padre y yo al lugardonde tenían aparcado el coche, al poco rato bajaron ellos, ella iba vestida con una blusa abotonada y una falda roja también con botones en el centro, la falda era por encima de la rodilla, en fin, nada provocativa, era lo normal en aquella época en el que casi todas las mujeres y casi todo el tiempo las mujeres llevaban falda, cosa que por desgracia se ha ido perdiendo en esta época. Había que meterse en el seisciento siete personas y aunque dos eran niños no era tarea fácil, al final lo resolvimos de la siguiente manera, en las dos plazas delanteras iban mi padre y su marido para que así pudieran hablar de sus cosas, en las parte trasera pusimos a un niño a cada lado, más que nada para que no se pelearan y ella se puso encima mío ya que yo era más alto y si lo hubiesemos hecho al reves no hubiesemos dejaado al conducto mirar por el espejo retrovisor. Todo iba más o menos normal, mi padre y su marido no paraban de hablar de cosas del trabajo, los niños iban cada uno mirando por una ventanilla y nosotros pues nada, en silencio. De repente entramos en una zona algo más bacheada y noté que los botes que íbamos dando hacía que Jesusa me diese golpecitos con su culo en mi polla, no sabía lo que hacer porque notaba que poco a poco se iba poniendo dura y no sabía ...