1. Sirvienta


    Fecha: 13/12/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... y a mi, por supuesto. - Buenas tardes Sr Lampertheim. - Dijimos - Oye tú. - Dijo dirigiéndose a mi. - Llévame la bandeja a mi sillón. Camine detrás de el mientras él, petulante, sensual y tremendamente atractivo, caminaba elegantemente hacia su sillón. Se sentó y puse la bandeja en una mesa que tenía delante. Le puse los palillos en la mano para que comiese el sushi. Comió, y al terminar le di un poco de sake, se lo bebió todo y me dijo: -Sube a mi habitación por nuestros juguetes, están debajo de mi cama, del lado que duermo, y NO TOQUES NADA MÁS QUE LO QUE TE ORDENÉ. Subí presurosa por la caja roja de juguetes, la saqué y ya iba a bajar cuando algo atrajo mi atención. Era una lencería rosada de seda, con un exquisito corsé, una tanga a juego, medias de seda rosa, y unos hermosos zapatos de satén. Cogí el corsé. Y lo apreté contra mi pecho y aspire el aroma de la tela, cuando sentí un tirón fuerte de mi cintura. - Te dije que no tocaras nada, qué haces con el traje de mi esposa? Reí por dentro, pues, una cosa tan bella no podía pertenecerle a Liss. - Sabes lo que hago con las sirvientas insolentes como tú? Las castigo. Sígueme abajo. - Dijo mirándome duramente Lo seguí y me llevó hasta la cocina. Echó a una chica que estaba ahí, y cerró la cocina con el pestillo. Ahí comenzó a quitarme el vestido y el delantal, y me sentó en la barra de la cocina, con las piernas abiertas y me ató las manos por detrás de la espalda y colgando de mi coleta, me puso una mordaza de bola, ...
    ... y comenzó a azotarme los muslos con un gato de nueve colas, no grité, pues por la mordaza no podía, pero si me sacudí, no tanto por los golpes, sino porque, de dónde sacó el gato sino bajé la caja roja de los juguetes. Luego de 35 azotes en los muslos, me recostó boca abajo y empezó a azotarme el trasero con una espátula de madera, que cogió de la cocina, hasta que sentí que se me entumieron las nalgas. Hecho esto, me hizo sentarme sobre mi adolorido trasero, y ahora saco un dildo grande y me penetró con el y en mi ano introdujo un plug anal. Metió y sacó varias veces el dildo de mi vagina, mientras mi ano estaba penetrado por el plug. Después de eso, me colocó un par de pinzas en los pezones, y me puso boca abajo, sacando el dildo y comenzando a cogerme con su enorme miembro. - Ni se te ocurra venirte, perra insolente!!!. - Me gritó. Por fortuna, a pesar del exquisito placer que sentí, no pude venirme, porque tenía la mente ocupada pensando, seguí preguntándome de dónde sacó todo si no bajé la caja. No me vine. Sacó el plug, y sacó su miembro de mi vagina, y me bajó de la barra y lo puso dentro de mi boca. Lo metió y sacó varias veces de mi boca, hasta dejarme todo su semen dulce en mi lengua. Me desató las manos y me abrazó fuerte, y me dijo: - Anda, mi bella gatita, vamos a darte un baño, te portaste muy valiente y soportaste, vamos te bañaré. - Dijo con una voz dulce, impropia de el. Preparó la tina con agua caliente y algunas fragancias, se metió conmigo y me lavó ...