1. Me entregó mi marido − IV Parte


    Fecha: 05/01/2021, Categorías: Otras Categorías, Autor: mony, Fuente: CuentoRelatos

    Desde ese día Edu, paso a ser mi amante diario, cuando cerraba la oficina, nos poníamos a cachondear y terminábamos cogiendo apasionadamente. Me prohibía lavarme la cajeta, quería que llegara a mi casa rozagante de su lechita. A efectos evitar que mi marido advirtiera los olores a sexo que yo llevaba, me bañaba en perfume y entraba en casa sin saludar pidiendo permiso para ir al baño, con urgencia. Ya dentro de este orinaba y después el bidé hacia su labor, quitándome los restos de semen. Prácticamente la rutina era día tras día. Mi concha atendida por Edu, siempre estaba inflamadita y mi marido no daba señales de notar que su mujer era cogida por otro macho.
    
    Cierto día, Edu me pidió la cola, atento a su gran miembro, me asusté un poco, no era que nunca lo hubiera hecho por el ano, simplemente que cierta vez lo hice con un hombre con el miembro bien desarrollado y si bien lo disfruté, me dolió bastante, pero estaba tan cachonda que accedí. Me colocó en el esfínter una cremita para el caso, con algo anestésico y comenzó su faena de abrirme el orto, primero un dedo, cuando este entraba y salía fácilmente, fueron dos los que horadaron mi intimidad y luego un tercero, hizo que mi esfínter se estirara lo necesario, para dejarme el culo bien abierto, allí saco sus dedos y lentamente me fue penetrando, sentí un poco de dolor´, cuando su glande fue ingresando, le pedí un minuto a que mi ano se adaptara al intruso y luego centímetro a centímetro me fue sodomizando, hasta que sus ...
    ... testículos golpearon en mis nalgas. Desde ese momento todo fue gozo tanto para mí como para él. Mis gemidos de placer retumbaban por toda la oficina y supongo por los pasillos. El mete y saca era infernal, me cansé, literalmente de tener un orgasmo detrás del otro, hasta que su lechita tibia invadió mi recto, lo que me hizo tener un orgasmo, que yo considero, por su tamaño y sensación, uno de los más grandes de mi vida.
    
    Nunca con mi marido había llegado a sentir un orgasmo así, ni aun cuando de novios teníamos sexo.
    
    Luego de ello, con la excusa de salir como guía a distintos destinos, viajaba de escondida con Edu y disfrutábamos del lecho muchas noches juntos. De aquellas maravillosas noches, las que más recuerdos dulces me han quedado, es posiblemente de la localidad de esquel. Alquilamos un chalet a orillas del maravilloso lago futalaufquen, de nuestra habitación, los días de lunas teníamos a la vista, por la ventana de la habitación el hermoso panorama del lago, lo que hacía confluir en nosotros un clima de excitación y teníamos sexo por todos mis agujeros. Las mamadas de poronga, muchas veces terminaban llenándome la boca de exquisito semen, que yo tragaba golosa, los 69 estaban al orden de la noche, las enculadas eran diarias. Mi concha mi culo y mi boca rezumaban lechita. A la mañana, cuando íbamos a buscar los turistas estábamos rendidos de tanto sueño atrasado. Pero como dice el refrán "quien nos quita lo bailado".
    
    Realmente cuando volvía a casa a mi marido y a ...
«1234»