1. Siempre me calentaron los viejos (2)


    Fecha: 13/01/2021, Categorías: Microrelatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... gustado mucho. A partir de entonces –de esto hace ya un mes- siempre me pongo la musculosa y el shorcito para ir a su encuentro, y me desnudo lentamente en su dormitorio.
    
    Pero ahora tengo que hablarles de don Ernesto, el dueño de la casa, que viene a cobrarnos el alquiler todos los meses a mis padres y a don Benito.
    
    Me excita don Ernesto. Debe tener unos sesenta años, delgado, de estatura media, muy formal y atildado, siempre de chaqueta y corbata. Papá me deja el dinero en un sobre, yo se lo doy y él me extiende el recibo.
    
    A pesar de que me calienta nunca me atreví ni siquiera a insinuarme, porque su formalidad me intimida, pero acaba de pasar algo asombroso.
    
    Ayer vino a cobrar el alquiler y llamó a la puerta del comedor cuando yo acababa de volver de la escuela, pero la sorpresa fue que venía con don Benito. Eso me turbó.
    
    -Hola, don Ernesto… -murmuré mientras después de abrir la puerta me hacía a un lado para que entraran.
    
    -Hola, Jorgito… -respondió él mientras don Benito emitía una risita que me intrigó.
    
    -Siéntensé, por favor, ya le doy el dinero, don Ernesto… -dije y fui hasta la cómoda donde guardaba el sobre.
    
    -No hay apuro, Jorgito… -le escuché decir a mis espaldas y cuando volví con el sobre vi que ambos sonreían de una manera rara.
    
    -Don Benito me habló de vos, Jorgito… -dijo de pronto don Ernesto después de intercambiar guiños con el viejo.
    
    -¿De… de mí, don Ernesto?... –murmuré turbado.
    
    -Sí, de vos… me dijo que… que sos putito… ...
    ... ¿es cierto?
    
    Yo no sabía dónde meterme de la vergüenza que sentía por cómo se estaban dando las cosas.
    
    -¿Es cierto, Jorgito? –insistió don Ernesto.
    
    -¡Contesta, niño! –me apuró don Benito mientras la vergüenza, la ansiedad y la excitación me invadían.
    
    -A mí me gustan mucho los nenes putitos… -dijo don Ernesto y semejante revelación terminó de darme el coraje que estaba necesitando.
    
    Con la cabeza gacha dejé el sobre sobre la mesa, tragué saliva y dije: -Sí… sí, don Ernesto, es… es cierto…
    
    -Le conté que te culeo… -acotó don Benito haciendo que mis mejillas se encendieran de vergüenza.
    
    -Es que está para no perdérselo de tan lindo… -dijo don Ernesto.
    
    -Y todavía no lo ha visto desnudo… -desafió don Benito.
    
    Ante semejante situación yo no podía controlar el temblor que me agitaba de pies a cabeza. Era evidente que don Ernesto iba a cogerme y eso me hacía hervir de deseo.
    
    -Venga, Jorgito, desnúdate para don Ernesto… -me ordenó don Benito y yo, después de vacilar de puro nervioso que estaba, le obedecí… Tenía el uniforme del colegio: el blazer azul, el pantalón gris, la camisa blanca, corbata celeste y mocasines sin medias… Me saqué todo con manos que temblaban y quedé desnudo ante los dos viejos, mirando al piso…
    
    -No se puede creer, don Benito… ¡No se puede creer! –le oí exclamar a don Ernesto.
    
    -Y todavía no ha visto usted todo… -dijo don Benito y me ordenó: -Ponte de espaldas, Jorgito, muéstrale el culo a don Ernesto…
    
    Se lo mostré y escuché la ...