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La desconocida (Capítulos 1 y 2)
Fecha: 18/01/2021, Categorías: Incesto Autor: Ana Etxeberria, Fuente: CuentoRelatos
... cuantos billetes. -Genial. Ya tengo para tampax –rio Tania. -Tráeme mi neverita para guardar las dos muestras. ¿Me has pasado por whatsapp los datos? ¿Nombres, apellidos y hora? -Todo. Tranquila. -Mientras me traes la neverita, yo hago las etiquetas. -¿No te apetece follarme? -De ti tengo tres eyaculadas etiquetadas y cinco bragas. Busco chochitos nuevos. -¿Y si te consigo chochitos nuevos me follas? -¿Aquí? ¿Esta misma tarde? -Hay una. Rocío Velázquez. Me folla con la mirada. Dame 20 minutos y tendrás su eyaculada y sus bragas. -¿20 minutos? Joder. Yo lo hago en menos. -Vale. 10. -5. -¿5? ¿Cómo? -Viólala. En el baño. La puerta tiene pestillo por dentro. -Pedirá auxilio. Gritará. -O puede que le guste y se deje si eres tú. ¿Qué pasa? ¿No hay coño? -Cinco. -Así me gusta. Con un buen par de ovarios. Vete al baño así mismo. Haré que la gacela vaya a la leonera. -Te amo, joder –la besó Tania con pasión salvaje. -Venga, coge una probeta nueva y ya sabes lo que hacer. -¡Choca! -¡Yeahhhh! -¿Rocío Velázquez? -Sí, soy yo. -Te llaman. -Ah, voy. Así de sencillo fue. Rocío siguió a la desconocida hasta el cuarto de baño. Pese a la extrañeza del sitio, Rocío entró con ella donde esperaba Tania desnuda y muy puta. -¿Qué es esto? –Rocío se quedó entre una mezcla de perplejidad y excitación. -Toda tuya, Tania –cerró la desconocida la puerta pero quedándose apoyada para evitar un escape. -¿Te gusta lo ...
... que ves, Rocío? –posó Tania como una ramera rumana de polígono. -Sí… quiero decir, que no, que quiero irme. -A mi nadie me rechaza, que lo sepas. -No es eso, es solo que… -un bofetón en la cara de Rocío la calló y la dejó aturdida, tiempo precioso para que Tania la arrancara la blusa y las bragas. A todo esto, la desconocida lo grababa todo con la cámara de su móvil. Una vez desnuda y desprovista de la ropa, Tania la inmovilizó contra una pared alicatada y empezó a besarla y chuparla las tetas. Las hormonas en efervescencia de Rocío indicaban que no solo le gustaba sino que le apasionaba aquel juego enfermizo. Tania lo comprobó vaginalmente con su mano. -¿Te gusta que te violen, cariño? –seguía Tania con sus lametones y roces. -Mmmmm… si… -Date la vuelta, zorra… eso es… saca el culo… más, joder… así me gusta… separa los muslos… ¡más, coño! Como si fueras a mear en la calle… ¡eso es! Vaya culo tienes, hija. –Y Tania le pegó una primera bofetada. -¡Ay, coño! -Dale más fuerte –exigió la desconocida. Y más fuerte que le dio. -¡AUUUU! -Comprueba –pidió la desconocida. Tania colocó la mano en el entremuslo y palpó el clítoris. -Auuuuu, coño… -sintió Rocío un latigazo de placer al sentir la yema de los dedos ahí. -Dos más y se va –calculó Tania. -Pues dale. Y otra vez el culo de Rocío recibió un arreo con la mano… -¡Ayyyyy, coño! … soltando un gemido más que un grito. -Prepara –avisó Tania. La desconocida se colocó de ...