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Gladys, una gordibuena tontita pero no tanto
Fecha: 22/01/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... alternando. Ella gemía. Mi pene comenzó a penetrarla, un suspiro escapó de Gladys. Jadeaba, mientras mi pija dura la taladraba. Agarraba su culo blanco, gigante, carnoso, con ambas manos, lo amasaba, no quería dejarlo escapar de mis manos. Ella contraía el ano cuando la embestía fuertemente hasta venirme regio, acabar un río de leche. -Esta leche me la sacaste vos Gladys, expresé a pura calentura, viéndome ella desde su posición como botaba esa espesa y hervida leche entre las hojas caídas de los árboles. Nos acomodamos la ropa pero yo seguía caliente. Desprendi su suéter, metiendo mis manos en su blusa. Desprendí los dos botones de esta para ver sus enormes pechos. A la luz de la incipiente luna, se veían blancos con grandes pezones rosados. Le chupé los pezones, observando como ella cerraba los ojos. Sentimos un movimiento por lo que hice que se prendiera la blusa y el suéter rápidamente. -No se lo digás a nadie, Gladys. A nadie. Ella asintió con la cabeza. Mi primo venía de la mano con Irene y nos invitaban a irnos. Yo quedé con ganas de más y me parece que Gladys también. Se me ocurrió un plan para seguir gozando a Gladys, siendo mi primo partícipe necesario de mi plan, ya que tenía que verse con Irene, para así salir los 4. Logramos el viernes de esa misma semana que ambos habíamos gozado a nuestras respectivas parejas, encontrarnos de nuevo. En mi auto, las recogimos de la puerta de la casa de mi prima con la excusa de ir a la ciudad a tomar un helado. ¡Vil mentira! A ...
... menos de dos kilómetros paramos en un descampado, bajé del auto para que mi primo e Irene hagan sus cosas, tomé a Gladys de la mano como inocentemente, perdiéndonos en la oscuridad de la noche y los arbustos. Lo bueno y morboso del asunto es que nadie sospecharía de nosotros. Apenas, nos veíamos los rostros, la abracé de atrás y le pedí: -Entregame el culo como ese día por favor. Le tocaba los pechos por sobre su suéter. Ella sin decir nada, como si de un robot que obedece se tratara, subió su pollera negra, bajó su tanga blanca y se puso en la misma pose del otro día. Le metí la pija sin miramientos. -Cometela, cometela. Me dolía metérsela en seco pero de verdad no me importaba. Tanto taladré su ano, que lo saqué embarrado y con un poco de sangre. Al venirme dentro suyo, mis sacudidas la excitaron demasiado porque ella se sacudía con su culo en mi dolorida y cansada pija. Fácilmente la debo haber cogido por lo menos quince minutos en esa posición. Nos cambiamos y nos fuimos al auto. Me sorprendía su frialdad para el sexo. Hablaba nada cuando estaba conmigo. Llegamos hasta el auto, deteniéndonos antes porque este se movía. Irene de espaldas se montaba a mi primo. Esto nos evitó tanto, que hice que la gordibuena de mi prima, me masturbara mientras yo la tocaba y abrazaba de atrás. Traté de que no nos vieran y pronto lo suspendimos al terminar ellos su amorío. Volvíamos y mi primo me confesó que Irene ya no le atraía. Es más, ella le hablaba permanentemente de mí. Hasta Gladys ...