1. EL COMIENZO


    Fecha: 24/01/2021, Categorías: Incesto Autor: Nando69x, Fuente: SexoSinTabues

    ... televisor, pero cuando di mis primeros pasos para ejecutar mis pensamientos me di cuenta que mi hijo tenía su manito en su entrepierna y se apretaba con cierta fuerza en el bulto que ya se le veía pronunciado. No podía creer que aquellas imágenes estaban causando una reacción de excitación en él, eso me dejó un poco pasmado porque apenas tenía diez añitos, sin embargo eso era lo que mis ojos sorprendidos observaban: a mi hijo aparentemente disfrutando de lo que sus ojitos miraban. Santy se encontraba tan concentrado en lo veían que no se percató que yo estaba allí, parado detrás de él. Así que decidí guardar silencio y observar un poco más porque recordé que precisamente a esa edad, diez años, yo comencé a ser consciente de mi sexualidad. Sin despegar sus ojitos del televisor y yo de él, lo vi meter despacio su manito dentro del short y sacar su pequeño pene del bóxer. Desde mi lugar observé el miembro de mi hijo, un pene que en ese momento se lo vi tan hermoso que inexplicablemente me hizo sentir un frio de emoción en el estómago, y de verdad me extrañó esa sensación porque ya anteriormente se lo había visto miles de veces. Sin embargo, en ese momento pude percatarme que para su edad lo tenía grande y también asombrado me di cuenta que era grueso. Claro, de inmediato pensé que mi hijo era alto y quizás por eso, su pene era más grande de lo normal para un niño de su edad. Seguí observándolo y en medio de mi escudriño, con sorpresa vi que lo tenía bien duro. ¡Mi pequeño se ...
    ... encontraba excitado por todo lo que estaba viendo! El hombre del video -el que se encontraba mamándole el guevo al activo- de vez en cuando lo pajeaba con su mano y este acto la cámara lo enfocaba perfectamente, mostrándole a mi hijo como debía hacerlo. De pronto, observé que mi niño empuñó su duro pene y despacio comenzó a subir y bajar su manito sobre la piel de su miembro e inocentemente empezó a masturbarse. Ver esa escena me llenó de morbo y de inmediato sentí que mi miembro brincó dentro de mis pantalones anunciándome que estaba teniendo una jodida erección. ¡Mi propio hijo me estaba parando el guevo! Pensé tragando saliva, sin embargo no intervine en eso que estaba viendo y que al mismo tiempo sabía que estaba comenzando a disfrutar. La manito de mi hijo se masturbaba con unos inexpertos movimientos, a veces duro y otras veces despacio pero sin despegar sus ojitos del televisor. De pronto, vi que allí sentado sobre mi cama sus caderas comenzaron a moverse de arriba para abajo y me imaginé que él estaba comenzando a sentir esas cosquillas que nos invaden en lo más profundo del vientre, cuando deseamos sentir más y así desahogar ese deseo que nos lleva al éxtasis. Ese suave vaivén que hacía tan inocentemente sus caderas me dejó noqueado, boquiabierto y descontrolado, que comencé a sentir que el deseo se apoderaba de mí, dándome unas ganas tan arrecha de abrirme el pantalón, sacarme el guevo y masturbarme como lo estaba haciendo mi hijo. Y sin poder evitarlo, me llevé una de ...
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