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Juan: Introducción (Historia 0)
Fecha: 05/02/2021, Categorías: Incesto Autor: autlan88, Fuente: CuentoRelatos
Juan tenía frente a sí a dos de los más hermosos garañones-hombres que cualquier ‘putito’ como él pudiera desear y sin embargo, no los deseaba (a pesar de haber disfrutado con ambos, fantásticas cogidas) y estaba hasta la madre. En primer lugar nunca le había gustado que le dijeran ‘puto’, ‘maricón’, ‘joto’, ‘afeminado’, ‘niña’, etc., en segundo jamás había permitido que los hombres con quienes se había acostado hasta entonces lo trataran como tal y en tercero, lo que este par de pendejos se estaba disputando era ni más ni menos que su culo y eso lo tenía encabronado. Pero todo comenzó más o menos dos horas antes: El único medio de transporte entre la lejana comunidad donde trabajaba como maestro y la cabecera municipal era el camión de Don Gil y en el mismo todo podía pasar… que se descompusiera a la mitad de la sierra…. que llegara a tiempo a cualquiera de sus destinos (casi nunca)… que no arrancara y toda la gente se quedara con las ganas (y muy encabronada) de llegar a donde tenía que llegar… o que Don Gil, rascándose los huevos (así decía él) simplemente dejara de ir a cubrir su ruta (generalmente cuando amanecía crudo), sin embargo aquel día todo había pasado para Juan como había esperado que pasara, don Salvador pasó por él, en un hermoso caballo y una vieja mula, para llevarlo al punto de donde pasaría el camión, desde luego Juan montó la mula vieja. (Una aclaración, Juan era maestro rural de un pequeño rancho perdido en una de las sierras de Jalisco y ...
... para llegar a la brecha donde pasaba el desvencijado camión de Don Gil, que lo llevaría a la cabecera municipal tenía dos opciones: caminar cuesta arriba, al menos tres horas <la mitad, de bajada> o esperar que alguno de los padres de familia <según un rol que establecían> lo llevara en una bestia hasta el paraje donde cabría esperar que pasara el autobús) El camión pasó a tiempo, Don Gil recibió con gusto al muchacho que tímido subió y Don Gil con poca educación (cosa que no era rara en él) quitó a un señor que iba en el primer asiento y le pidió a Juan que se sentara allí, para platicar con él. A Juan en particular Don Gil le caía muy bien, era malhablado, irrespetuoso con todos, extraordinario para contar chistes (cada que se subía un sacerdote destinado a un pueblo de la sierra le encantaba mortificarlo al contar en voz alta chistes e historias aderezadas de humor y mucho, mucho sexo, relativas a monjitas o curitas, que solían ruborizar a todos los pasajeros), pero bajo la estampa de patán que Don Gil se cargaba, estaba un hombre que poseía una extraordinaria cultura general, a pesar de que con trabajos había concluido la primaria, era generoso con las personas que no podían pagar el costo del pasaje y a veces, Juan pudo observar como de manera disimulada entregaba dinero y apoyo a gente de las rancherías que recorría su desvencijado camión, además Don Gil siempre se mostraba extraordinariamente cortés y amable con ese muchachito que, atento desde el primer asiento, ...