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Historia de amor de una hija con su padre 3
Fecha: 11/02/2021, Categorías: Incesto Autor: Yessenoaec, Fuente: SexoSinTabues
... a quedar tranquilo hasta que yo le realice su correspondiente sexo oral, toma con mis dos manos eso dos potentes testículos y los comencé a acariciar con una devoción enfermiza, para a continuación chuparlos con todo y vellos (lo que le da un sabor súper especial), luego inicie el ritual de lamer de arriba abajo su falo hasta que comenzó la maravillosa secreción de su líquido preseminal (saladito y amargo a la vez), esta vez me propuse introducirme más de lo que pude la vez pasada, mi objetivo era en algún momento introducirme todos esos majestuosos 20 centímetros de pene. Así me mantuve chupándolo hasta que logro una cuantiosa eyaculación, pero esta vez estuve más preparada y pude lograr mantener mayor cantidad de semen en mi boca, de esa manera se desperdició menor cantidad de ese elixir de vida. Al terminar me beso en la boca con profundidad y lengua como queriendo saborear su propio semen en mi lengua, una vez más se vistió y se fue a trabajar y yo me quedé atendiendo mis dominios, antes de irse me ordenó cambiar la sabana, que la deja para que mis fluidos se concentren en el colchón a lo que accedí muy felizmente ya que de esa manera dejaba marcado mi territorio, por si alguna perra hubiera querido invadir mis dominios. Bueno, y así pasaban los días en este idílico romance entre mi padre y yo, entre los quehaceres domésticos y maravillosas felaciones donde poco a poco fui logrando mi objetivo tragarme todo el falo, yo seguía idolatrando esos testículos porque sabía ...
... que en ellos vivía la semilla que algún día me iban a regalar mi mayor felicidad que es mi hijo que en la actualidad es un machito de 14 años. Luego de quince días de esta maravillosa rutina, pregunte a mi padre que cuándo por fin me iba a penetrar, insistió en que tenía que buscar la manera de prevenir un embarazo, y yo le sugerí que use un preservativo como me había enseñado la obstetra del centro de salud, pero él me dijo que él no iba a usar ese caucho, yo me puse triste porque ya mi cuerpo necesitaba ser penetrado y poseído por mi padre/esposo, me dijo que no me entristezca que lo iba a solucionar pronto. El siguiente lunes, mi padre/esposo me dijo que no iba a regresar a almorzar porque iba a salir al pueblo a realizar algunas compras, entonces me quede sola haciendo algunos quehaceres pero al mediodía entro en mí una desesperación que nunca había sentido, no sabía que me pasaba, pero luego de pensar algunos minutos y de examinar qué era lo que me sucedía, caí en la cuenta que era la hora del postre y que no estaba mi macho para comerme su monumental postre. Surgió en mí una urgencia por acariciar mis senos y en la tremenda calentura me desnudé toda y terminé acariciando mi peluda vagina, hasta que tuve una terribles convulsiones que solo mi macho me había hecho sentir y una vez más salieron de mi esos chorros de flujos que más bien se parecía que estaba orinando, meses después descubrí que esta práctica se llamaba masturbación, misma que fue mi compañía cuando mi padre ...