1. Soy una sucia masoquista


    Fecha: 24/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... sucio instrumento de placer para otros! Era un objeto que tenía menos valor que las joyas que me adornaban. ¡Qué embriaguez!.
    
    De repente toda la actividad sobre mis carnes cesó. Quedé desconcertada porque no recibí esperma en la garganta ni en el coño. Se fue la polla que me ahogaba, sentí el vacío en la vagina al tiempo que el piercing del bálano de Ngo acariciaba mi canal. Elo me levantó. Me quitó el collar postural de cuero, me deshizo los nudos corredizos de los bramantes de nylon de los pezones y del clítoris y me soltó las muñecas de la cadena de la cintura.
    
    Me inclinó apoyando mis manos sobre una de las banquetas e intentó sacarme el aterrador plugin. Le costó. Para sacarlo tuvo que apoyar un pie en una de mis nalgas y tirar enérgicamente. Saltó a un lado para eludir el gran chorro de agua que, formando un gran arco de dos metros salió de mi culo hacia el césped. Miré la pantalla y me agradó profundamente el humillante espectáculo que ofrecía a cuatro patas y con mi culo manando a toda presión.
    
    A mi agrado por la humillación se unió mi alivio de tripas. Si no hubiera sido por el dolor de los pezones y el clítoris recuperando la circulación sanguínea casi me hubiera corrido sola del mero gusto de parecer una cerda lasciva. No alcancé el orgasmo, pero el relajo me descontroló y empecé a mearme.
    
    - Buena idea -dijo Phil cuando me vió- Elo tapona a la vieja meona que vamos a jugar con pis.
    
    Mientras Phil sacaba unas cervezas de la nevera portátil, Elo me metía ...
    ... una cánula en el meato ante la atenta cámara de Ngo tomando la operación en un primer plano que me hizo girar otra vez los ojos a la pantalla. Vi como Elo ponía un taponcillo ene el extremo del tubo para impedirme mear. Antes me martirizaron la tripas y ahora iba a ser la vejiga. ¡cabrones!.Qué bien lo hacen.
    
    Elo me arrastró al soporte metálico del antiguo columpio de mis hijos y me hizo apoyar la barriga sobre una de las barras de arriostre de los montantes, me desató la cadenilla de la lengua y generosamente me dejó descansarla y humedecer la boca hasta que volvió con una cadena más larga que volvió a enganchar a la anilla de mi lengua para fijar el otro extremo, por delante de la barra del columpio, a la argolla de mi clítoris. Así me dejaron descansar mientras ellos bebían cerveza y cava.
    
    Cuando se hartaron de beber me soltaron y me pusieron de rodillas sobre el césped. Sentí tanto alivio por disponer de la lengua que no me importó cuanta orina me iban a hacer beber. Era evidente a qué se disponían.
    
    Primero Phil me metió en la boca hasta el esófago su tremenda tranca y meó directamente a mi estómago hasta que consideró que me estaba ahogando. El resto de la meada la esparció por mi cara y mis tetas.
    
    A continuación, Elo me meó en la boca exigiendo que me tragase su dorado líquido, cosa que no pude hacer muy bien porque el caudal era enorme. Me encantaba ver salir su pis de entre aquellos labios tan profusamente adornados por los innumerables anillos de plata y ...
«12...678...12»