1. La llamada de Clara (2)


    Fecha: 26/02/2021, Categorías: Incesto Autor: capricorn one, Fuente: CuentoRelatos

    La experiencia que vivimos con mi esposa en casa de Clara fue algo increíble y cambio nuestras vidas para siempre. Sin embargo algo había quedado pendiente, Clara había traído para mí de su viaje, un par de latas de cerveza para mi colección, pero con la adrenalina de la situación me las deje olvidadas. Mi amiga me lo recordó y quedamos que pasara por su casa a retirarlas.
    
    Para mí era toda una interrogante como iba seguir la relación con Clara después de la noche de pasión y lujuria que habíamos vivido los tres, pero la misma se disipo en un instante. Cuando abrió la puerta de su apartamento, todas las dudas quedaron de lado. Una tanga blanca de encaje era lo único que cubría su piel bronceada, dejando al descubierto un físico trabajado y escultural. Una sonrisa cómplice, y un beso apasionado fue el comienzo. Tomo mi mano y me condujo directamente al dormitorio. La noche era cálida, y por el amplio ventanal entraba una brisa que agitaba las cortinas color salmón.
    
    Una botella de vino, dos copas, Simply Red sonando y las sabanas de satén negras conformaban el escenario ideal. Clara se tumbó en la cama de espaldas a mí, el pelo aun mojado y las ganas al máximo. Mientras me desvestía le pedí que llenara las copas. Bebimos un poco y lentamente me puse de rodillas encima de ella, atrapándola entre mis piernas. Mis manos acariciaban su pelo, dejando al descubierto su cuello, sus orejas, con las cuales mi boca comenzó a jugar. Mi lengua la recorría, haciéndola ...
    ... estremecer.
    
    Empecé a bajar por su espalda, lamiéndola, dándole pequeños mordiscos, aumentando el placer que le hacía sentir. Llegue a sus caderas sin dejar de besarla, lo que hizo que las levantara y que abriera un poco más sus piernas. Con mi boca retire la tanga blanca, que ya estaba mojada, dejando que su sexo rosado y caliente quedara a mi disposición. Me sumergí en ese rincón de placer, sintiendo el sabor exquisito que me regalaba. Mi lengua iba desde su clítoris hasta su lugar más escondido, provocándole estremecimientos cada vez más frecuentes, mientras sus gemidos me excitaban un poco más, si ello fuera posible. La puse de frente a mí, y tomando una copa, empecé a regarla con el vino, desde el cuello, siguiendo por sus senos. Una pequeña línea de vino comenzó a bajar por su estómago, llegando al ombligo y siguiendo hasta su vagina, mientras mi lengua seguía el camino que se iba formando. La mezcla de sabores entre el vino y su sexo era increíble, mi cara estaba empapada de su humedad, y provocada por mi lengua, la lleve al orgasmo, entre gemidos y gritos. Subí hasta su boca, para que ella también sintiera algo de su sabor.
    
    Entonces ella tomo la iniciativa, y repitiendo el ritual del vino comenzó a hacerlo con mi cuerpo. El vino empezó a bajar seguido por la boca ansiosa de mi amiga, hasta llegar a mi miembro erecto y duro. Las caricias calientes de su lengua se mezclaban con el frio del vino, mientras sus manos acompasaban el movimiento. El placer era increíble, más cuando, casi ...
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