1. Coincidencias


    Fecha: 28/02/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: XAVIA, Fuente: CuentoRelatos

    ... costaba mirarme a los ojos cuando hablaba. –Te saco veinte años, tienes edad para ser hermano de mi hijo, no el novio de su madre.
    
    -A mí eso no me importa…
    
    -Debería importarte. Si estuviéramos juntos, ¿qué pasaría dentro de diez años, dentro de veinte cuando sea una vieja arrugada y tú estés en tu madurez?
    
    -Que me seguirías gustando igual… -me acalló acercándome la mano al mentón cariñosa.
    
    -¡Qué mono eres! –sonrió. –Ojalá te hubiera conocido con otra edad, en otro momento, pero debo rehacer mi vida con alguien de mi edad, de mi…
    
    -¿Con el del Audi?
    
    -Por favor, compréndelo.
    
    Me presentó a Ignacio, el dueño del Audi, un par de meses después, coincidiendo en plena calle. Yo iba a entrar en el portal, ellos salían, con Iván, feliz de ir al cine a ver una película de superhéroes. Hice de tripas corazón, encajando una mano, chocando la del crío, mirando a su madre con tristeza, pero no había nada que hacer. Lo mío con Maite había acabado y debía ponerme otras metas.
    
    Aprovechando una beca Erasmus, me fui cuatro meses a Heidelberg, donde intimé con alemanas, bávaras, una austríaca y dos italianas. Perdí el trabajo en el pub, así como mi puesto en el equipo, pero era necesario tanto académica como personalmente.
    
    En verano comencé prácticas no remuneradas en una agencia de publicidad que me contrató en septiembre con un salario indecente pero que me permitía incorporarme al mercado laboral como un número más, otro peón en la cadena de montaje.
    
    Las cenas ...
    ... familiares seguían siendo tan amenas como antaño. Así, supe que el matrimonio del primero se habían ido a vivir a Valencia y habían vendido el piso; que la señora Blanca del segundo había cambiado su pequinés de catorce años por un chihuahua, a rey muerto, rey puesto; que el hijo del cuarto había aprobado el examen de policía por lo que esperaba destino, y que Maite tenía pareja, un compañero de trabajo llamado Ignacio.
    
    Era miércoles. Había tenido que avanzar noviembre para que el otoño hiciera acto de presencia. Abandonado el fútbol, me había aficionado al running en Alemania pues acostumbrado a quemar más de 2000 calorías diarias, no me quedaba otra que reducir la ingesta de alimentos o mantener la intensidad del ejercicio si no quería aumentar de tamaño.
    
    Entré en el portal a la carrera, pues aquel día me sentía especialmente vigoroso, esprintando para llegar a la puerta antes de que se cerrara. Al empujar y colarme dentro, me encontré con Maite, el vecino que acababa de entrar, pulsando el botón de llamada del ascensor. Se giró asustada ante el ímpetu de mi entrada, por lo que me disculpé enfilando hacia la escalera.
    
    -¿Por qué no subes en el ascensor? –preguntó. No llegué a detenerme mientras respondía que prefería acabar el ejercicio subiendo por las escaleras, cuando reparé en que no me había hecho una pregunta. Me detuve y la miré con un pie ya en el primer escalón. –Puedes subir conmigo, si quieres –me invitó sosteniendo la puerta.
    
    Llegué a dar un segundo paso ...
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